Aproximación histórica, lingüística y cultural al distrito de Calapuja
Autor: Prof. Eradio Antonio Apaza Chávez
Lugar y fecha: Lampa – Calapuja, abril de 2023
Sección: Memoria histórica / Patrimonio cultural

Resumen
El presente artículo aborda la historia, el paisaje cultural y la etimología del topónimo Calapuja, distrito altoandino de la provincia de Lampa, desde una perspectiva interdisciplinaria que integra fuentes históricas, lingüísticas y documentales. A partir del análisis del espacio geográfico, la cosmovisión andina, los vestigios arqueológicos, los documentos coloniales y los aportes de la lingüística histórica del puquina, aymara y quechua, se reconstruyen los procesos de larga duración que han configurado la identidad de este pueblo. El trabajo busca contribuir a la preservación de la memoria regional y a la revaloración de los pueblos andinos que hoy enfrentan el riesgo del despoblamiento y del olvido histórico.
Palabras clave: Calapuja, Lampa, memoria histórica, patrimonio cultural, etimología andina, puquina, aymara, quechua.
1. Calapuja y su espacio geográfico
Calapuja es un antiguo pueblo altoandino situado en la margen derecha del río que lleva su mismo nombre, a una altitud aproximada de 3 841 m s. n. m., y a 16,8 kilómetros al este de la ciudad de Lampa, capital de la provincia del mismo nombre. Su emplazamiento geográfico se inscribe en la zona altoandina centro-sur, con niveles altitudinales que oscilan entre los 3 800 y los 4 557 metros sobre el nivel del mar, abarcando un territorio aproximado de 141,3 km².
La topografía local es heterogénea y está marcada por pampas, quebradas, qochas y cursos de agua estacionales, elementos que han condicionado históricamente las formas de vida de su población. En este espacio, la relación entre el ser humano y la naturaleza se ha expresado tradicionalmente en actividades como la agricultura, la ganadería, el comercio local y, en épocas pasadas, la pesca fluvial.
Lejos de constituir un simple entorno físico, el territorio de Calapuja se presenta como un espacio culturalmente significado, donde el paisaje natural se encuentra profundamente vinculado con la memoria histórica y la cosmovisión andina.

2. Paisaje simbólico y cosmovisión andina
El paisaje cultural de Calapuja se halla estructurado por elementos naturales dotados de profundo significado simbólico. Entre ellos destaca el Apu Yquinito, montaña tutelar en cuya cima se conservan vestigios del antiguo apogeo Qolla. Este apu articula la relación entre la comunidad, el territorio y las fuerzas tutelares que garantizan la subsistencia.
En su entorno se ubican espacios de alto valor simbólico como el legendario pórtico del Qaqapunko, concebido tradicionalmente como una entrada a un santuario oracular, y el Tikara, cuya presencia alegórica se manifiesta en las denominadas tika-tikas, flores rituales que ofrecen una bienvenida simbólica al visitante.
La pampa circundante, salpicada de qochas y humedales altoandinos, así como la mítica laguna de Qaqacha, se encuentran bajo la vigilancia simbólica de diversas entidades tutelares, entre ellas el Lloqera, Qataqorawasi, Guerracunca, Qaranchita, Qehuertas, Qeñuakita, Phiñara y Phuruma. Estas omnipotencias no solo protegen el territorio, sino que garantizan la continuidad de la vida y la fertilidad del espacio.
El río Calapuja, de curso ondulante y sereno, ocupa igualmente un lugar central en el imaginario local. En tiempos antiguos se creía que albergaba al mítico suchi, deidad vinculada a los pukaras y a la abundancia fluvial, reforzando así la dimensión simbólica del agua como principio vital.
3. Orígenes históricos de Calapuja
Los orígenes de Calapuja se remontan a épocas prehispánicas tempranas, particularmente a la fase cultural Qaluyo, posteriormente vinculada al desarrollo del complejo Pukara. Estos procesos formativos sentaron las bases de una ocupación humana continua, caracterizada por el aprovechamiento estratégico del agua, la piedra y los recursos altoandinos.
La persistencia de vestigios arqueológicos, tradiciones orales y elementos simbólicos en el paisaje evidencia una prolongada continuidad cultural que atravesó la época prehispánica, la colonización española y la formación de la república. Calapuja no constituyó un espacio marginal, sino un nodo articulado a redes económicas, políticas y simbólicas de mayor alcance dentro del altiplano surandino.
4. La etimología del topónimo “Calapuja”
El estudio del topónimo Calapuja permite comprender los procesos de contacto lingüístico y mudanza idiomática que caracterizaron al altiplano surandino. Como ocurre con numerosos nombres de lugares andinos, su etimología se inscribe en un ámbito parcialmente especulativo; sin embargo, el análisis comparado de fuentes coloniales tempranas y estudios lingüísticos recientes permite formular hipótesis sólidas.

4.1. Aproximaciones desde el puquina
Diversos indicios sugieren que la forma más antigua del topónimo podría remontarse a la lengua puquina. En este nivel se identifican posibles entradas vinculadas a la noción de “ser” o “existir”, al color rojo y al término “río”, lo que permitiría reconstruir una expresión primitiva asociada a la idea de un río rojo o manantial de tonalidad rojiza.
Ca-, ha-; ‘Ser’, ‘haber’. (Torero, 1987; 2002; 2005).
Puca; ‘rojo’. (Torero, 1987).
Jaa; ‘río’. (Muysken, 2009: 155)1
4.2. Aportes desde el aymara
En una etapa posterior, asociada a la expansión del aymara, el topónimo habría sido reinterpretado mediante términos como qala (piedra) y phukhu o phuju (manantial), dando lugar a la expresión Q’ala phuju, con el significado de “piedra del manantial” o “manantial entre peñas”.
4.3. Interpretaciones desde el quechua
Con el proceso de quechuización fonológica, voces como qaqa (peña), puka (rojo) y pukyu (manantial) permiten interpretar el nombre como Qaqa puka pukyu, es decir, “manantial del peñón rojo”, síntesis simbólica del paisaje natural y cultural.
5. Síntesis interpretativa
El topónimo Calapuja es el resultado de un prolongado proceso de transformaciones fonológicas y préstamos idiomáticos. Desde una probable forma puquina primitiva hasta su castellanización en el siglo XVI como Calapuxa o Calapuja, el significado esencial se mantuvo relativamente estable, girando en torno a la noción de un manantial o curso de agua asociado a un peñón rojizo.
6. Huellas históricas y memoria documental
La historia documentada de Calapuja permite seguir su continuidad desde el periodo colonial hasta la república. Durante el siglo XVI fue incorporada al sistema colonial como parte de la Encomienda de Lampa Hurinsaya. A inicios del siglo XVII se inició la construcción de la torre y la primera capilla, con participación activa del cacique principal Don Miguel Pacoricona, quien promovió la edificación del templo y la colocación de la campana en 1611.
En el siglo XVIII, Calapuja aparece vinculada a los acontecimientos de la rebelión de Túpac Amaru II, con participación de autoridades locales y enfrentamientos armados en su jurisdicción. En el siglo XIX se produjeron importantes transformaciones, como la creación oficial del distrito en 1854, el paso del Ferrocarril del Sur en 1874 y la participación de sus habitantes en la Guerra del Pacífico.
1887 12 de julio, en la hacienda Cundina2 del distrito de Calapuja – Lampa, el matrimonio del Dr. José María Torres Miranda y doña Cecilia Belón Daza, acogían el feliz alumbramiento del pequeño Mariano Enrique Torres Belón.
Durante el siglo XX, la consolidación de instituciones educativas y comunales reforzó la vida social del pueblo, contribuyendo a la preservación de su identidad cultural.
7. Calapuja frente al olvido
En la actualidad, Calapuja enfrenta procesos de despoblamiento y migración, comunes a muchos pueblos andinos. No obstante, su historia, su paisaje simbólico y su memoria colectiva constituyen elementos fundamentales para resistir estas dinámicas. La recuperación del pasado y la difusión de investigaciones históricas contribuyen a reafirmar la identidad local y el derecho de estos pueblos a ser recordados.

Conclusiones
Calapuja representa un espacio de profunda densidad histórica y cultural dentro del altiplano de Lampa. Su nombre, su geografía y su trayectoria histórica reflejan procesos de larga duración que integran herencias prehispánicas, coloniales y republicanas. El análisis etimológico del topónimo evidencia cómo el paisaje natural fue traducido lingüísticamente en distintas etapas culturales, mientras que la revisión documental demuestra la continuidad y relevancia del pueblo en la historia regional. Rescatar y difundir esta memoria constituye una forma de afirmar la vigencia de los pueblos andinos frente al riesgo del olvido.
Notas
- Propuesta de ortografía kallawaya. Gran parte de estos vocablos bien pueden tener su origen en la antigua lengua puquina.
- Hacienda de propiedad de la familia Torres Belón. Esta versión fue recogida por la Sra. Carmela C. Aréstegui Antuñano entre los años 1956–1960 mediante entrevistas directas.
Bibliografía
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Muysken, P. (1997). Callahuaya. Amsterdam.
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Santo Tomás, D. de (1560). Gramática y léxico de la lengua general del Perú.
Torero, A. (1987, 2002, 2005). Lenguas e historia de los Andes. Lima.
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