Categoría: Arqueología y Patrimonio Cultural

  • Vilcamarca – Ocuviri

    Vilcamarca/Wilcamarka. Un sitio arqueológico en el distrito de Ocuviri

    Autor: Roberto G. Ramos Castillo

    Resumen

    Vilcamarca (Wilqamarka) es un asentamiento arqueológico emplazado en la ladera y cima de un promontorio rocoso ubicado en la comunidad campesina del mismo nombre, en el distrito de Ocuviri, a una altitud aproximada de 4027 m s. n. m. Por su geomorfología, toponimia y evidencias constructivas, el sitio presenta una probable vocación ritual y defensiva. El presente artículo describe sus principales rasgos arquitectónicos, incorpora testimonios de memoria local asociados a la veneración del cóndor y registra la presencia de representaciones rupestres, proponiendo una lectura del lugar como paisaje cultural sacralizado dentro de la meseta del Collao.

    Abstract

    Vilcamarca (Wilqamarka) is an archaeological hilltop site located on the slope and summit of a rocky promontory in the peasant community of the same name, within the district of Ocuviri (approx. 4027 m a.s.l.). Based on its geomorphology, toponymy, and visible architectural remains, the site suggests a likely ritual and defensive character. This article provides a descriptive overview of its main features, integrates local oral accounts connecting the place to condor veneration practices, and reports the presence of red-ochre rock paintings in natural shelters. The study proposes understanding Vilcamarca as a sacralized cultural landscape within the Collao plateau.

    Introducción

    La arqueología puneña no se expresa únicamente en grandes complejos monumentales. También se manifiesta en atalayas de cumbre, promontorios aislados y formaciones geológicas que, desde épocas prehispánicas, fueron apropiadas simbólicamente por las sociedades andinas. Estas configuraciones del paisaje no solo cumplieron funciones defensivas o de control territorial, sino que se integraron a sistemas rituales y de sacralización del espacio[1].

    En este horizonte se inscribe Vilcamarca o Wilqamarka, una elevación rocosa que domina la llanura circundante y cuya sola presencia induce una lectura simbólica del paisaje. El presente artículo propone una aproximación descriptiva e interpretativa al sitio, articulando su emplazamiento geomorfológico, las evidencias arqueológicas visibles y la memoria local que lo vincula a prácticas rituales aún recordadas por los pobladores.

    1. Ubicación, paisaje y sentido del nombre

    Vilcamarca es el nombre que reciben las estructuras arqueológicas edificadas en la ladera y cima de un promontorio rocoso ubicado al noroeste de la provincia, en las estribaciones de puna del distrito de Ocuviri, a aproximadamente 4027 m s. n. m. El perfil de la montaña —que se eleva como una isla pétrea en medio de la llanura— sugiere una ocupación vinculada a la sacralización del paisaje, rasgo recurrente en la meseta del Collao[2].

    Desde la toponimia, el nombre Vilcamarca presenta una filiación aymara clara. Bertonio registra el término villca como “adoratorio dedicado al Sol u otros ídolos”, así como denominación antigua del Sol (inti), mientras que marca significa “pueblo”[3]. Esta combinación refuerza la hipótesis de que el lugar fue concebido como un espacio venerable, probablemente asociado a prácticas rituales solares o de legitimación simbólica del territorio.aymara y de otro lado sugiere el rol venerable y ritual que cumplió el lugar. Como se ha propuesto Ramos (2013) las formaciones geológicas espectaculares en la meseta del Collao, fueron apropiadas simbólicamente y en la trama de significaciones tanto desde el periodo prehispánico, como en la actualidad, en las comunidades campesinas son sus deidades tutelares. (fig. 1)

    Figura 1. Vilcamarca. Fuente Google Earth 2020.

    2. Descripción del sitio arqueológico

    El promontorio de Vilcamarca presenta cuatro farallones orientados hacia los cuatro puntos cardinales, los cuales cumplen la función de murallas naturales prácticamente inaccesibles. El único acceso identificado se encuentra hacia el flanco occidental, mediante una escalera pétrea tallada o acondicionada sobre la roca, lo que sugiere un control intencional del ingreso al sitio[4].

    A media ladera y cerca de la cima se observan parapetos defensivos y terrazas. En la parte superior se conservan las cimentaciones de recintos de planta cuadrada y rectangular, así como evidencias de presuntas chullpas y tumbas subterráneas tipo cista circular. Estos elementos permiten inferir un uso complejo del espacio, donde lo defensivo, lo residencial y lo ritual no habrían sido funciones excluyentes. (figs. 2y 3)

    Figura 2. Panorámica del promontorio y sitio arqueológico de Vilcamarca.
    Figura 3. Detalle de escalera lítica vertical o peldaños de acceso a Vilcamarca.

    3. Memoria local y vocación ritual asociada al cóndor

    De acuerdo con la memoria recogida por Edgar Méndez, conocedor de la arqueología e historia local, Vilcamarca estaría asociado a prácticas rituales vinculadas a la veneración del cóndor. La etnografía registrada señala que, cuando un animal moría por causas naturales —como la fulminación de un rayo—, su cuerpo era trasladado a la parte baja del promontorio y dejado como ofrenda para estas aves[5].

    Los pobladores aguardaban la llegada del cóndor o los cóndores, interpretando la apertura de sus alas como un gesto de saludo, respeto y reciprocidad. Este relato integra al sitio dentro de una continuidad simbólica, donde la montaña, el ave sagrada y la comunidad forman parte de una misma lógica ritual.

    En la cosmovisión andina, el territorio no es un espacio neutro ni meramente utilitario. Las montañas y promontorios son concebidos como entidades vivas, dotadas de agencia simbólica y capacidad de protección[6]. En este marco, Vilcamarca se configura como un paisaje cultural sacralizado, donde la topografía misma adquiere sentido ritual.

    La montaña como entidad ritual, la elección de un promontorio aislado, elevado y de difícil acceso no es casual. En los Andes, este tipo de emplazamientos suele asociarse a funciones ceremoniales, de control simbólico del espacio y de comunicación con lo sagrado. La montaña opera como un eje de mediación entre el mundo humano, el mundo de las deidades y el espacio celeste.

    El hecho de que Vilcamarca concentre farallones naturales, un acceso controlado, estructuras en la cima y posibles evidencias funerarias refuerza la hipótesis de que el sitio no fue concebido únicamente como asentamiento defensivo, sino como lugar de poder ritual y referencia identitaria del territorio.

    4. Evidencias rupestres en aleros naturales

    En la parte inferior de los riscos pétreos, dentro de aleros naturales, se han identificado representaciones rupestres —aparentemente cruces— elaboradas mediante pintura de color rojo ocre. El material utilizado, conocido localmente como taco o taqu, refuerza la idea de una ocupación simbólica prolongada del espacio (fig. 4).

    Más allá de su iconografía específica, estas representaciones cumplen una función de marcación simbólica del lugar, inscribiendo signos culturales en la roca y reforzando el carácter liminal del sitio como espacio de tránsito ritual.

    Figura 4. Representaciones rupestres. Al lado ingeniero agrónomo Edgar Méndez Valdivia, conocedor de la arqueología e historia de Lampa.

    Conclusiones

    Vilcamarca/Wilqamarka constituye un asentamiento arqueológico de cumbre con rasgos geomorfológicos singulares, cuya ubicación, toponimia y evidencias materiales permiten sostener una clara vocación ritual. Las estructuras arquitectónicas, la memoria local asociada al cóndor y las representaciones rupestres confirman que se trata de un espacio donde convergen paisaje, simbolismo y tradición.

    Lejos de ser un vestigio aislado, Vilcamarca forma parte del paisaje cultural vivo del distrito de Ocuviri y representa un referente fundamental para comprender los procesos de sacralización del territorio en la meseta del Collao.

    Notas

    [1] Sobre el concepto de paisaje cultural en los Andes, véase Ramos y Apaza, Arte rupestre en Puno (Puno: Universidad Nacional del Altiplano, 2013).

    [2] Ramos, Roberto, Estudio arqueológico de la cuenca del río Lampa (Arequipa: Universidad Católica Santa María, 1992).

    [3] Ludovico Bertonio, Vocabulario de la lengua aymara (1612; Arequipa: El Lector, 2006), 606 y 742.

    [4] Ramos, Estudio arqueológico de la cuenca del río Lampa.

    [5] Edgar Méndez Valdivia, comunicación personal.

    [6] Ramos y Apaza, Arte rupestre en Puno.

    Referencias

    Bertonio, L. (2006). Vocabulario de la lengua aymara (Obra original publicada en 1612). El Lector.

    Ramos Castillo, R. G. (1992). Estudio arqueológico de la cuenca del río Lampa (Tesis de licenciatura). Universidad Católica de Santa María.

    Ramos Castillo, R. G., & Apaza Apaza, M. (2013). Arte rupestre en Puno: Registro y catalogación. Universidad Nacional del Altiplano.

    UNESCO. (2003). Convención para la salvaguardia del patrimonio cultural inmaterial. UNESCO.