Interior de una casona tradicional de Lampa, expresión del patrimonio arquitectónico de la Ciudad Rosada. Fotografía: Revista Cultural Todo Lampa.

Francisco Chukiwanka Ayulo: pensamiento, indigenismo y reivindicación cultural del sur andino

Remembranza publicada el 10 de abril de 2025 con motivo de los 68 años de su fallecimiento.

AUTOR: EDUARDO H. PAREDES CHUKIWANKA
Categoría: Historia y Sociedad — Revista Cultural Todo Lampa

Resumen

Remembranza histórica y familiar sobre la vida del doctor Francisco Chukiwanka Ayulo, destacando su trayectoria como abogado, magistrado y defensor de los pueblos indígenas del altiplano puneño, así como su participación en movimientos universitarios e indigenistas del sur del Perú.

Palabras clave: Francisco Chukiwanka Ayulo; Lampa; indigenismo; magistratura; historia puneña.

Abstract

Brief historical and family remembrance about Francisco Chukiwanka Ayulo, emphasizing his career as lawyer, magistrate, and defender of indigenous peoples in the southern Peruvian Andes, as well as his participation in university and indigenist movements.

Keywords: Francisco Chukiwanka Ayulo; Lampa; indigenism; judiciary; history of Puno.

68 Años del fallecimiento del doctor Francisco Chukiwanka Ayulo

El 10 de abril de 1957 fue un día muy frío y lluvioso. El rayo, precedido de un zigzagueante relámpago, rompía a cada instante el relativo silencio que envolvía los patios del Instituto Experimental, donde los alumnos habíamos salido al recreo, aunque la lluvia apenas nos permitía movernos. De pronto escuché la voz del profesor José Portugal Catacora, quien era director del plantel y repetía ante los diferentes profesores: “Ha muerto el doctor Francisco Chukiwanka”. Aquellas palabras aún resuenan en mis oídos e inundaron mi alma de una súbita tristeza.

Al centro el doctor Francisco Chukiwanka Ayulo, acompañado de sus hijos, de izquierda a derecha: Huayna, Reinaldo, mi mamá Isabel, Inti, Eugenia, Luis e Inti, falta Manuel.

Inmediatamente, y en apenas tres saltos, llegué a mi domicilio —la escuela estaba ubicada frente a mi casa— y encontré a mi madre, Isabel, sumamente sentida y consternada. Ella me confirmó tan infausta noticia y, junto a mi padre Hipólito, se aprestaban a viajar a la ciudad de Lampa, donde repentinamente había fallecido mi abuelo Francisco. Retorné a mi escuela para recoger mis útiles y observé que en la Dirección habían colocado una cinta negra sobre el cuadro donde aparecía el rostro de mi abuelo, pintura realizada por el profesor Simón Valencia.

  1. Formación, lucha universitaria y defensa indígena

Francisco Chukiwanka Ayulo nació en Pucará (Lampa) el 24 de julio de 1877, al pie de la pétrea colina donde, el 2 de agosto de 1825, José Domingo Choquehuanca —de quien mis hermanas Elvira, Gaby, Rosa y yo somos choznos— pronunció su célebre arenga al Libertador Simón Bolívar, cuya parte más simbólica y hermosa dice: “… vuestra gloria crecerá con los siglos, como crece la sombra cuando el sol declina…”.

Francisco Chukiwanka realizó sus estudios primarios en la Escuela Elemental de Lampa; los secundarios en el Colegio San Carlos de Puno y en los colegios Mercantil e Independencia de Arequipa. Posteriormente, la Universidad de San Agustín y la Escuela Normal de Lima lo acogieron en sus aulas.

Desde los claustros universitarios, su vida transcurrió en permanente lucha por los intereses de los estudiantes, de los campesinos, de los indígenas y de los más necesitados. En esta etapa germinó en su espíritu el más puro sentimiento de vencer obstáculos para contribuir a la solución de la situación económica, social y cultural que avasallaba a los pueblos. Y así desarrolló su vida, hasta que el 10 de abril de 1957, luego de haber coronado con fe y constancia inmarcesible una elevada y ardua cumbre de acción en favor del pueblo, voló hacia la inmortalidad.

En 1907, once años antes del famoso movimiento de la Reforma Universitaria de Córdoba (Argentina), Francisco Chukiwanka, en su condición de presidente de la Asamblea Universitaria de San Agustín, lideró un importante movimiento que incluso involucró a catedráticos. Su objetivo era democratizar la universidad, reducir cobros excesivos, defender la libertad de cátedra, implementar bibliotecas y promover la capacitación docente, entre otras reformas.

Cuando obtuvo su título de abogado, varios compañeros propusieron incorporarlo a la docencia universitaria; sin embargo, él rechazó dicha posibilidad con mucha dignidad, pues consideraba que la lucha no había sido emprendida para conseguir beneficios personales, sino para favorecer a toda la comunidad universitaria.

Su tesis para optar el título de abogado en la Universidad de San Agustín abordó el problema indígena, cuestión que no solo defendió en teoría, sino que constituyó el horizonte permanente de su lucha. Indudablemente tuvo opositores y críticos. Durante el acto de defensa de su tesis, uno de los integrantes del jurado calificador, el abogado José Segundo Osorio, lanzó el epíteto: “Los indios no sirven ni para pinches de cocina”.

El sustentante Chukiwanka respondió con firmeza, convicción y serenidad: “Pues señor, hay en la Universidad dos catedráticos sobresalientes, el de Ciencias Sociales y el de Derecho Internacional Público y Privado, y éstos no son blancos”. La alusión estaba dirigida al mismo Osorio y al doctor Carlos Polar, quienes tenían ascendencia indígena.

2. Defensa indígena y compromiso con los movimientos reivindicativos

Francisco Chukiwanka Ayulo, en el ejercicio de la abogacía, asumió siempre la defensa de los indígenas y campesinos. Además, colaboró con movimientos reivindicativos; uno de los más significativos fue el liderado por el mayor EP Teodomiro Gutiérrez Cueva, posteriormente conocido como Rumi Maki. Este militar recibió el encargo del gobierno nacional de investigar la situación del campesinado en Puno, debido a numerosas denuncias existentes.

Gutiérrez se contactó con Chukiwanka Ayulo, quien a sus 36 años ya tenía la aureola de implacable defensor de la raza indígena. Ambos sellaron una amistad y colaboración que solo concluyó con la muerte de Rumi Maki, posiblemente ocurrida en Potosí.

Teodomiro Gutiérrez transmitió a Chukiwanka todos sus objetivos y planes. Luego se retiró de Puno y retornó en 1914, ya separado del Ejército. Durante quince años recorrió Arequipa, Cusco, Bolivia y posiblemente Argentina, ejecutando sus proyectos en favor de los indígenas, siempre en comunicación con su amigo Chukiwanka.

En 1927, Gutiérrez retornó clandestinamente a Puno y lo primero que hizo fue visitar en Lampa a su amigo Francisco, quien lo recibió en su solariega casa —la misma donde anteriormente se alojó Bolívar en su paso por Lampa—. Allí le comunicó todas sus actividades y le pidió consejos para su movimiento, el cual tenía trascendencia internacional.

A la muerte de Rumi Maki, y por encargo suyo, Chukiwanka recibió desde Bolivia una nota mediante la cual le proponían asumir la conducción del “Gran Ayllu N.° 12”, que comprendía parte de los territorios de Perú, Bolivia y Argentina.

Chukiwanka tuvo también una labor preponderante en la Asociación Pro Indígena, manteniendo estrecha comunicación con Joaquín Capelo, Pedro Zulen y Dora Mayer.

En Lampa inició su labor profesional y posteriormente ingresó a la carrera judicial, siendo nombrado juez de primera instancia en la provincia de Chucuito-Juli. Ejerció la magistratura con ponderación y justicia, aunque sufrió atentados; incluso hicieron explotar dinamita en su habitación, salvándose milagrosamente.

Asimismo, ejerció la magistratura en Madre de Dios, donde constató la inhumana y cruel situación de los selvícolas y nativos de dicho departamento. Desempeñó ejemplarmente su labor fiscal, denunciando todos los abusos de los que eran víctimas los indígenas amazónicos. Sin embargo, como toda acción provoca reacción, grupos de poder maternitanos, en coordinación con el prefecto departamental, pretendieron asesinarlo mediante un allanamiento a su domicilio, bajo el falso pretexto de que escondía perseguidos políticos.

Felizmente, un confidente le advirtió del atentado y la víspera logró escapar. Junto a un paisano puneño caminó decenas de kilómetros por la selva hasta ponerse a salvo. Aquella noche, los policías irrumpieron disparando a diestra y siniestra en el domicilio de Francisco Chukiwanka, pero él ya no se encontraba allí.

Diversas instituciones y personalidades condenaron este atentado. Incluso José Carlos Mariátegui, en la revista Amauta, expresó su solidaridad y escribió: “El doctor Chukiwanka Ayulo, hombre de purísimos antecedentes y altísimos ideales, por sus denuncias contra una empresa omnipotente en el departamento de Madre de Dios, acabó por ser expulsado de esa región, donde ejerció el cargo de fiscal. Su heroica actuación debe ser reconocida por el país”. Resultan muy elocuentes las palabras del gran Amauta Mariátegui.

Después de huir de Puerto Maldonado, radicó en Puno y fue nombrado fiscal de Huancané. Culminó su carrera judicial como vocal de la Corte Superior de Justicia de Puno y Madre de Dios, llegando incluso a ejercer la presidencia de dicho órgano jurisdiccional.

En 1952 se jubiló de la magistratura por límite de edad, recibiendo el reconocimiento de litigantes, colegas magistrados, ciudadanos y destacadas personalidades del mundo profesional, educacional, político y cultural.

José Antonio Encinas, el “Maestro de los Maestros”, exrector de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y senador de la República, le dirigió una carta en la que expresó: “… tu cese en la Vocalía me da motivo para rendir homenaje a tus virtudes cívicas, ejercidas a lo largo de tu noble y valiosa existencia. Has sido hombre de doctrina en la vida y en política, austero magistrado, maestro en la difícil tarea de dirigir la conciencia humana, limpiándola de las malezas que ofuscan la mente y perturban la serenidad del espíritu… te deseo muchos años de vida cuya dignidad será siempre ejemplo para las generaciones…”.

El senador Enrique Torres Belón también le escribió señalando: “Su preclara figura permanecerá en el recuerdo de sus coprovincianos y de muchas generaciones, gracias a las virtudes cívicas que siempre supieron enaltecerlo”.

Por su parte, el doctor Francisco Mostajo, ilustre escritor, jurista y político arequipeño, así como compañero de luchas estudiantiles, sostuvo en un documentado estudio: “El doctor Francisco pertenece a la familia Chukiwanka, que no solo fue principal por su cuantiosa fortuna y por los altos puestos que le granjeaban su posición, sino también por su entroncamiento con la estirpe incaica. Este entroncamiento lo tuvo por la rama de Cristóbal Huaco Tupac Inca, hermano de Huayna Cápac, y también por la rama de Alonso Tito Atauchi, hijo de Huáscar…”.

Cuadro pintado por el gran artista Alfredo Rocha Zegarra, con el rostro de Francisco Chukiwanka Ayulo y en la parte superior, el Escudo de la familia Chukiwanka.

Mi primo Gorky Palacios Chukiwanka tuvo la gentileza de compartir la fotografía de un cuadro pintado por el gran artista Alfredo Rocha Zegarra, donde aparece el rostro de nuestro abuelo Francisco y, en la parte superior, el escudo de la familia Chukiwanka. Al pie del cuadro, el artista dejó unas notas que, por el transcurso del tiempo, se han borrado parcialmente. Transcribo las partes legibles y claras de dicho texto:

“Lleva en su sangre realeza de Huayna Cápac el Inca…
Su estirpe acredita su talento de mestizo, hecho símbolo en la arenga que en Pucará, ante Bolívar, don José Domingo hizo…”.

Lampa, febrero de 1952
Alfredo Rocha Zegarra

Creo cumplir con un deber al realizar esta reminiscencia de la vida de mi abuelo Francisco, pues su existencia constituyó una página deslumbrante y hasta gloriosa.

Puno, 10 de abril de 2025
Eduardo H. Paredes Chukiwanka


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