Interior de una casona tradicional de Lampa, expresión del patrimonio arquitectónico de la Ciudad Rosada. Fotografía: Revista Cultural Todo Lampa.
Patrimonio cultural de la nación

Llamerada de Lampa-Puno-Perú(1964-2026): Memoria, origen e identidad propia de una danza mestiza y urbana

Roger Estanislao Tumi Pacori
Investigador de la revista Todo Lampa

Resumen

El artículo reconstruye el origen y la evolución de la Llamerada de Lampa como una expresión folclórica mestiza y urbana con identidad propia. A partir del análisis de su vestimenta, música, coreografía y sentido religioso, se establecen sus diferencias con la llamerada boliviana. Asimismo, se destaca la creación de un repertorio musical lampeño, la formación de parejas de hombre y mujer, el uso de zapatos y corbata y la devoción a la Virgen Inmaculada Concepción. Finalmente, se resalta la trayectoria del Club Juvenil Andino y su pertenencia a la comunidad portadora de la Llamerada puneña, declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

Abstract

This article reconstructs the origin and evolution of the Llamerada of Lampa as a mestizo and urban folkloric expression with its own identity. Through an examination of its clothing, music, choreography, and religious meaning, the article identifies its differences from the Bolivian Llamerada. It also highlights Lampa’s original musical repertoire, the organization of dancers into male-female pairs, the use of shoes and ties, and the devotion to the Virgin of the Immaculate Conception. Finally, it emphasizes the history of the Club Juvenil Andino and its membership in the bearer community of the Llamerada of Puno, declared Cultural Heritage of the Nation.

Entre la memoria, la tradición y el mito

Hablar de la Llamerada de Lampa es ingresar en un territorio donde la memoria colectiva, la devoción religiosa y la creación artística se encuentran. Su historia no puede reducirse a una semejanza superficial con otras danzas que representan a los antiguos conductores de llamas. La tradición oral lampeña sostiene que esta expresión posee un proceso propio de formación y que nació de la transformación de elementos ancestrales de Lampa dentro de un ambiente mestizo, escolar y urbano.

En esta trayectoria se inscribe el Conjunto Folclórico del Club Juvenil Andino Llamerada de Lampa, heredero y difusor de una manifestación que reconoce sus raíces locales y, al mismo tiempo, afirma su singularidad. Su danza reúne la antigua memoria de los Llameritos de Cantería, la vida urbana de las casonas lampeñas, la enseñanza de las primeras escuelas, la música de las estudiantinas y la devoción a la Virgen Inmaculada Concepción.

Patrimonio cultural de la nación
Momento histórico para la cultura lampeña: entrega de la Resolución Viceministerial N.º 000032-2024-VMPCIC/MC al Conjunto Folclórico “La Llamerada” del Club Juvenil Andino de Lampa, como agrupación portadora de la Llamerada puneña, declarada Patrimonio Cultural de la Nación.

Alrededor de esta historia se han formado también algunos mitos. El más repetido afirma que la Llamerada de Lampa sería una imitación de la llamerada boliviana. Sin embargo, la memoria cultural lampeña identifica diferencias sustanciales en el origen, la función religiosa, la indumentaria, la organización de los danzantes, los pasos y la música. La coincidencia en la figura general del llamero no demuestra una identidad de procedencia: cada expresión nació y evolucionó dentro de un contexto cultural diferente.

La raíz ancestral: los Llameritos de Cantería

Antes de la aparición de la Llamerada urbana existían y existen actualmente en Lampa los Llameritos de Cantería, expresión rural cuyo origen es situado por la tradición local en tiempos preincaicos. Su danza estaba vinculada a la vida pastoril y al mundo sagrado andino. Los danzantes rendían y rinden homenaje a los apus, al agua y a otras fuerzas tutelares de la naturaleza, de las cuales dependían la fertilidad de la tierra, la protección de los animales y la continuidad de la comunidad.

Los Llameritos no constituyen, por tanto, una versión antigua de la actual Llamerada, sino su principal raíz cultural. De ellos proceden la forma de desplazamiento, la formación en parejas, algunos pasos, el recuerdo de la honda, las melodías interpretadas con quenas y la forma de la vestimenta. La Llamerada de Lampa recogió esa herencia, pero la transformó al ingresar en un nuevo espacio social urbano, religioso y artístico.

Nacimiento de una expresión mestiza y urbana

Según la memoria histórica lampeña, la Llamerada de Lampa nació en las antiguas escuelas primarias de la ciudad, entre ellas las escuelas 871 —cuya fundación se remonta a 1815 época virreynal, 1856 Escuela Elemental época republicana actualmente I.E.P. N.° 71008 «Simón Bolívar Palacios», la escuela primaria 872, y las escuelitas de canteria, Huayta, Muruhuanca. Su formación dentro de las escuelas y los barrios urbanos explica que no sea una reproducción directa de la vida pastoril, sino una recreación mestiza de aquella herencia ancestral.

La ciudad de Lampa fue el escenario de este cambio. Allí convivían las costumbres andinas, la presencia de los llameros hacendados, la influencia de la vestimenta hispana, la educación escolar, las estudiantinas y la religiosidad católica. De esa convivencia nació una danza nueva: conservó la memoria del llamero, pero la vistió con los símbolos de una sociedad urbana en transformación.

De los dioses tutelares a la Virgen Inmaculada Concepción

Una de las transformaciones más profundas se produjo en el sentido religioso. Mientras los Llameritos de Cantería danzaban en relación con los apus, el agua y las divinidades tutelares andinas, la Llamerada de Lampa pasó a ejecutarse en honor a la Virgen Inmaculada Concepción.

Este tránsito no significó la desaparición de la memoria ancestral. Representó un proceso de mestizaje y modernización religiosa mediante el cual antiguos símbolos pastoriles fueron incorporados a una festividad católica urbana. La danza se convirtió así en una ofrenda de fe: el recuerdo del mundo de los llameros quedó unido a la devoción mariana de la ciudad de Lampa.

La vestimenta: memoria andina y transformación urbana

La indumentaria muestra con especial claridad el carácter propio de la Llamerada de Lampa. De los Llameritos de Cantería se conserva la inspiración ornamental, particularmente la vestimenta, la pollera, el color de los pantalones, las monteras. Sin embargo, uno de los rasgos característicos de cambio fueron las monteras cambiaron de forma: dejaron de responder a una estética aimara y adquirieron rasgos que la tradición identifica como quechuas, semejantes a las monteras atribuidas al mundo incaico.

Los varones abandonaron las ojotas propias del ámbito rural y adoptaron zapatos negros, vinculados a los llameros hacendados y a los habitantes de las antiguas casonas urbanas de Lampa. El pantalón de bayeta negra fue sustituido por un pantalón de tela del mismo color, mientras la camisa de bayeta dio paso a la camisa blanca de tela y a la corbata, prendas asociadas a la influencia de los primeros españoles establecidos en la ciudad. Se introdujeron los ponchos de tejidos aguayos propios del Distrito de Palca, pero aperlados y con pedrería que portaban los toreros españoles en las corridas lampeñas y ya de estilo urbano.

La máscara de tez blanca, bigote y expresión de silbido refuerza la representación del personaje mestizo y urbano. Las mujeres conservaron el rojo de sus polleras, pero incorporaron el Aguayo (tejidos muy populares en el Distrito de Palca) y la blusa blanca de tela y el corazón reafirmando la dualidad de pareja del poblador andino, configurando una indumentaria propia. La honda que portan los danzantes no es un instrumento rural de uso cotidiano, sino una representación simbólica y estilizada de la verdadera honda de los antiguos llameros.

Considerada en su conjunto, esta vestimenta no reproduce la indumentaria de la llamerada boliviana. Sus materiales, colores, formas y significados responden a un proceso cultural desarrollado en Lampa.

La coreografía: parejas, solemnidad y pasos propios

La manera de danzar procede también de los Llameritos de Cantería, pero fue reelaborada. Los integrantes avanzan en filas de parejas formadas por un hombre y una mujer dualidad ancestral. Esta disposición expresa complementariedad y orden, y constituye uno de los rasgos distintivos de la Llamerada de Lampa.

La organización en parejas se diferencia de la llamerada boliviana, donde pueden presentarse bloques separados de mujeres y de hombres. También los pasos poseen otra cadencia. Aunque se inspiran en movimientos de los Llameritos, en la Llamerada de Lampa se ejecutan de manera más lenta, solemne y pausada, en armonía con su carácter urbano y con la devoción a la Virgen Inmaculada Concepción.

La coreografía no busca reproducir literalmente las faenas de los llameros del campo. Convierte aquella memoria en una representación ceremonial, ordenada y festiva, propia de la ciudad, teniendo a un janacho vestido de negro que dirige la tropa.

Llamero y alferados portando el histórico estandarte de las Bodas de Oro de la Llamerada de Lampa, conmemoradas en 2014 al cumplirse cincuenta años de trayectoria institucional (1964-2014).

Una música nacida en Lampa

La música y la letra es propia dice: “Amor llamero es amor sincero se cultiva danzando, es como el viento de nuestro altiplano eterno y puro; asi se baila llamero en la ciudad rosada de Lampa. El Huaynapata y el gran Pilinco ambos mudos testigos de los amores y las aventuras del amor llamero (…)” del autor lampeño Remberto Pacori Herrera. La música constituye otra señal decisiva de identidad. Las melodías de la Llamerada de Lampa son composiciones propias de autores lampeños y no emplean acompañamiento musical tomado de la llamerada boliviana. Sus ritmos, melodías y formas de interpretación siguen una trayectoria diferente.

En un primer momento, su música se inspiró en las melodías de quena de los Llameritos. Sobre esa raíz rural y ancestral se incorporó después la sonoridad urbana de las estudiantinas, entre ellas la Estudiantina Teodoro Valcárcel de Puno, que alcanzó presencia departamental. Posteriormente participó la estudiantina del propio Club Juvenil Andino.

En una etapa siguiente, el acompañamiento pasó a las bandas de músicos, incluidas las procedentes de Llachón, Ritmos de Juliaca. Los instrumentos de banda ampliaron la fuerza sonora y el carácter festivo de la danza, pero no borraron su inspiración original. La evolución musical puede comprenderse, por tanto, como un recorrido desde las quenas de los Llameritos hacia las estudiantinas urbanas y, finalmente, hacia las bandas de músicos.

Esta continuidad creadora explica por qué no existe identidad musical con la llamerada boliviana: se trata de ritmos distintos y de historias musicales diferentes.

Mitos y precisiones sobre su origen

Mito 1: «La Llamerada de Lampa es una imitación boliviana». La tradición lampeña sostiene lo contrario. Su raíz se encuentra en los Llameritos de Cantería y su transformación ocurrió en las escuelas, barrios y espacios urbanos de Lampa.

Mito 2: «Toda danza denominada llamerada tiene el mismo origen». El nombre alude de manera general al mundo de los llameros, pero no elimina las diferencias históricas. La expresión boliviana recrea principalmente al llamero rural; la Llamerada de Lampa es una construcción mestiza, escolar, religiosa y urbana.

Mito 3: «La semejanza temática demuestra una copia». La referencia común a la llama o al llamero no basta para afirmar imitación. La vestimenta, las monteras, la máscara, la formación en parejas, la cadencia pausada, la música y la devoción mariana muestran un desarrollo diferenciado.

Mito 4: «La música fue importada». Las melodías fueron creadas por autores lampeños y se nutrieron de las quenas de los Llameritos, de las estudiantinas puneñas y de las bandas de músicos. Esta evolución pertenece a la historia cultural de Lampa.

Estas precisiones no pretenden negar el valor de otras tradiciones andinas. Buscan afirmar que la semejanza de un tema pastoril puede coexistir con orígenes, lenguajes artísticos y sentidos religiosos distintos.

El Club Juvenil Andino y la afirmación de una identidad

El Conjunto Folclórico del Club Juvenil Andino Llamerada de Lampa se sitúa dentro de esta continuidad histórica. Su presencia conserva y proyecta una danza en la que dialogan la memoria ancestral de Cantería, la identidad quechua, la transformación mestiza, la vida urbana de Lampa y la fe en la Virgen Inmaculada Concepción.

Cada poncho adornado, cada montera, cada máscara y cada paso pausado cuentan una parte de esa historia. Las parejas que avanzan en filas no representan únicamente a los antiguos llameros: representan también a una ciudad que tomó sus raíces rurales y las convirtió en una expresión artística propia.

La Llamerada de Lampa es, en consecuencia, una manifestación folclórica de origen local. No nace de la imitación, sino de la evolución de una tradición lampeña. Su singularidad se encuentra en haber unido lo ancestral y lo urbano, lo andino y lo mestizo, la memoria de los apus y la devoción a la Virgen. Esa síntesis constituye el fundamento de su identidad y el legado cultural que el Club Juvenil Andino afirma ante las nuevas generaciones.

Conclusiones

  1. La Llamerada de Lampa es una expresión folclórica de identidad propia, mestiza y urbana, cuyas raíces culturales se encuentran en los antiguos Llameritos de Cantería. Su transformación se produjo en las escuelas, barrios y espacios urbanos de Lampa, incorporando la devoción a la Virgen Inmaculada Concepción.
  2. Su vestimenta, música y coreografía demuestran un desarrollo cultural propio. Los zapatos, la corbata, el pantalón de tela y la máscara representan al llamero mestizo y urbano; mientras que las composiciones de autores lampeños, la formación en parejas y los pasos pausados la diferencian de la llamerada boliviana.
  3. El Club Juvenil Andino ha contribuido, desde 1964, a conservar y difundir esta manifestación como parte de la comunidad portadora de la Llamerada puneña, declarada Patrimonio Cultural de la Nación. Su trayectoria confirma que la Llamerada de Lampa no es una imitación, sino el resultado de un proceso histórico y cultural desarrollado en la propia ciudad.

Referencias bibliográficas

Asamblea Legislativa Plurinacional de Bolivia. (2011). Ley N.º 136, Ley que declara Patrimonio Cultural e Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia a la danza “La Llamerada”. Gaceta Oficial del Estado Plurinacional de Bolivia. Consulta normativa

Congreso de la República del Perú. (2004). Ley N.º 28296, Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación. Diario Oficial El Peruano.

Ministerio de Cultura del Perú. (2024). Informe N.º 000094-2024-DPI-DGPC-VMPCIC/MC sobre la danza de la Llamerada puneña. Dirección de Patrimonio Inmaterial.

Ministerio de Cultura del Perú. (2024, 1 de febrero). Resolución Viceministerial N.º 000032-2024-VMPCIC/MC, que declara Patrimonio Cultural de la Nación a la danza de la Llamerada puneña. Portal del Ministerio de Cultura


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