La imagen de la Virgen Inmaculada Concepción de María, fue donada por Don Felipe Santander en 1804
Rubén Borda Arana
Investigador de la revista Todo Lampa
Resumen
El artículo aborda la historia y tradición religiosa de la Virgen Inmaculada Concepción, Patrona de Lampa, cuya imagen fue donada por Felipe Santander en 1804. Describe las principales expresiones de fe vinculadas a su festividad, como la Bajada de la Virgen, el besamiento, la procesión y la participación de danzas folklóricas, manifestaciones que forman parte de la memoria e identidad cultural del pueblo lampeño.
Palabras clave: Virgen Inmaculada, Lampa, religiosidad, tradición, folklore.
Abstract
This article examines the history and religious tradition of the Immaculate Conception, Patroness of Lampa, whose image was donated by Felipe Santander in 1804. It describes the main expressions of devotion associated with her festivity, including the Descent of the Virgin, veneration, procession, and folkloric dances, traditions that form part of Lampa’s collective memory and cultural identity.
Keywords: Immaculate Conception, Lampa, religious devotion, tradition, folklore.
Una de las joyas mas preciadas de la ciudad de Lampa
En el Templo Santiago Apóstol, una de las joyas más preciadas de la ciudad de Lampa, que destaca por su beldad y tradición, es la bellísima y milagrosa imagen de la Mamita. Indudablemente, es de embelesar la efigie de la Virgen Inmaculada Concepción de María, de belleza sublime y sin igual.

Esta imagen, fue traída de España, factiblemente, entre los años del penúltimo decenio del siglo XVIII, con el nombre de Virgen del Pilar, procedente de Barcelona y trasladada por vía marítima, para luego desembarcada y proseguir a lomo de mula con destino al Cusco. Narra la tradición que, al pasar por la villa Santiago de Lampa, los delegados descansaron y al tratar de reiniciar el viaje, era tal el peso de la sagrada imagen que optaron por dejarla. Manifestándose el hecho, como la voluntad de la Virgen de desear quedarse en Lampa y recibió la denominación de Inmaculada Concepción de María.
Lo verídico, y registrado en la iglesia Santiago Apóstol, queda como testimonio; el año de 1804, se colocan en el templo de la villa de Lampa, las imágenes donadas por los fieles, entre ellas: las efigies de San José, por el feligrés Bernardino Yépez; la de San Francisco de Asís, por el devoto Tadeo Purdendo; la de Jesús y los doce apóstoles por el capitán Melchor Goyzueta; y, la bella y respetable imagen de la Inmaculada Concepción de María, donado por don Felipe Santander. Entonces, la venerable imagen de la Inmaculada, a la fecha cumple 218 años como Sagrada Patrona de la ciudad de Lampa.
En la visita que hace el obispo Las Heras, el 24 de octubre de 1791, específicamente indica “se levantará el Sagrario y el camarín de Nuestra señora”. Así se concretan modificaciones en el Altar Mayor y a la cabecera del Presbiterio, en el templo de Santiago Apóstol.
En 1804, se hace un depósito de plata y se colocan varias imágenes que donan los fieles; la imagen de belleza sin par de la Virgen Inmaculada Concepción de María, donada por don Felipe Santander. (Archivo Parroquial de Lampa, Libro de Fábrica y de Inventario de esta Santa Iglesia de Santiago. Años 1779-1815).
La ciudad de matiz rojo en sus tejas y paredes, se identificaba también, por sus inolvidables tardes taurinas -del 8 al 10 de diciembre-, con motivo de rendir culto a su Santa Patrona, la Virgen de la Inmaculada Concepción, cuya fiesta se llevaba en un marco de fe cristiana y mucho entusiasmo.
En diciembre de 1832, la ciudad de Lampa lució todas sus galas en las fiestas del 8 de diciembre, con corrida de toros y homilías solemnes en honor de la Virgen de la Inmaculada Concepción y del Presidente de la República Mariscal Agustín Gamarra, quién gobernó el Perú de 1829 a 1834.
Hasta 1945, las tardes taurinas, se realizaban en homenaje a su patrona, la Virgen Inmaculada Concepción de María; en los ruedos improvisados, de la Plaza de armas y en la Plazuela de la independencia (actual mercado de Lampa).
Julio Abdón Hañari Monzón, indica que la fiesta de la Inmaculada Concepción se inicia con la celebración de las misas de novena, desde el 27 de noviembre y hasta el 5 de diciembre, a cargo de las devotas familias lampeñas.
El 6 de diciembre, ante los ojos atónitos de sus fieles, se muestra a la vista un hecho casi divino, en medio del humo del incienso; dando la impresión que la Virgen está descendiendo del cielo, en medio de las nubes, al toque de campanas, campanillas, cohetes, oraciones, lágrimas de fe y devoción, por la madre misericordiosa que visita a sus devotos hijos.

Una vez, la sacra imagen de la Virgen Inmaculada, se halla a escasa distancia del piso del púlpito, se le sube a una tarima especial y empieza la celebración de la solemne misa en su honor, concelebrada por el reverendo párroco de la ciudad.
Una vez finalizada la misa, comienza el encuentro de la madre de la ciudad con sus hijos, en un acto de fe católica, denominada “Besamiento de la Virgen”. Luego de efectuar una cola interminable, los feligreses besan las manos, los pies y vestimenta de la Mamita; observándose, escenas humanas imprevisibles de llanto y alegría, mezcla de sentimientos nunca imaginados. Es mejor que vaya a la ciudad de Lampa, cada 6 de diciembre a partir de las tres de la tarde, presencie y disfrute in situ, este acto litúrgico sin igual.
La bajada de la Virgen de su altar mayor se realiza desde el año de 1969, por un sistema de poleas y cuerdas de estructura metálica de grosor casi imperceptible a la vista de los fieles; hacen de este acto singular algo impresionante, único en el Perú; por lo que concita la atención y admiración de los devotos locales y visitantes.

El 6 de diciembre de 1906, se llevó a cabo, por primera vez, la tradicional ceremonia litúrgica de la bajada de la Virgen Inmaculada de su altar, de su camerino por medio de una escalera de madera de cedro, encerada, de tamaño grande; gracias a la feliz iniciativa de los esposos don Serapio Jaén Deza y doña Jesús Mendoza de Jaén.
Una vez, concluida este acto religioso de cultura viva, “Bajada de la Virgen” de su camerino, las devotas del Círculo de la Inmaculada Concepción, se encargan de ponerle su nueva vestimenta y sus nuevas joyas. Realizado este acto de “Vestimenta de la Virgen”, las damas, llaman a los varones para que ayuden a instalarla en la Canopia.
En el piso del templo, espera la Canopia de plata, una copia del anda de la Virgen de la Macarena de España. Pesa 900 kilos y está revestida íntegramente en plata; donado por su dilecto hijo Ing. Enrique Torres Belón.
Similar ceremonia de veneración, se observan el 15 de diciembre, fiesta de la octava, la imagen de nuestra Mamita Inmaculada Concepción de María, de 1.62 metros de altura, retorna, a su camerino hasta el próximo año, en medio del recogimiento, la plegaria de sus fieles. (En Revista Plumas e Imágenes de Lampa. “Festividad a la Mamita Inmaculada Concepción, madre de la provincia de Lampa”, 2006. Julio Abdón Hañari Monzón).
El día 7 de diciembre, víspera del día central, en horas tempranas, se da el saludo matinal; y por la tarde, en el “Estadio Fernando Romero Carreón”, empieza el concurso de danzas de traje de luces y de danzas nativas, organizado por la Federación Provincial de Folklore y Cultura de Lampa, evaluadas en tres series: diabladas, morenadas y sayas; wacawacas, llameradas y tinkus; finalmente, ayarachis, sikuris y phusamorenos. Al anochecer, se da la “Entrada de Cirios” y en horas de la noche la quema de castillos y fuegos artificiales.
El día central de la festividad en honor a la Virgen Inmaculada Concepción, el 8 de diciembre, se abre la celebración a fuerza de repique de campanas y estruendo de bombardas. Luego de la misa principal, de las diez de la mañana, sale en procesión la Patrona de Lampa; en su pesada Canopia. No la cargan, sino es jalada con cuerdas, durante el recorrido de la procesión.
Se alarga la procesión y la imagen de la Virgen Inmaculada, siempre hermosa y apacible, con su traje blanco de seda, su lujosa capa azul dorada, adornada con esmeraldas y diamantes, y su collar de perlas finas, avanza por las plazas y calles, deslizándose sobre su Canopia. Es digno de admirar, la Canopia de plata, hermosa obra de arte, completamente revestido de este metal precioso; una vez terminada la festividad, se guarda en el local de “Los Vicuñas de la Inmaculada”.

Delante de la procesión están los danzantes y una vez concluida el recorrido por las calles y plazas de la ciudad; en la puerta principal del templo, un creyente se compromete como alferado de la Festividad
de la Virgen Inmaculada Concepción de María, para el año siguiente. Inmediatamente empieza la “Parada Folklórica”, complemento del concurso de danzas autóctonas y de luces, hasta las primeras horas de la noche.
Conclusión
La Virgen Inmaculada Concepción constituye uno de los símbolos más representativos de la fe, la tradición y la identidad de Lampa. Su veneración, documentada desde 1804, ha trascendido generaciones y permanece viva en ceremonias como la Bajada de la Virgen, el besamiento y la procesión, así como en la música y las danzas que acompañan su festividad. Cada diciembre, Lampa renueva así una tradición que une religiosidad, memoria colectiva y cultura popular en torno a su Patrona.


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