Interior de una casona tradicional de Lampa, expresión del patrimonio arquitectónico de la Ciudad Rosada. Fotografía: Revista Cultural Todo Lampa.

Historia colonial del corregimiento o provincia de Lampa a partir de fuentes documentales (1543-1654)

El nombre de Lampa en la documentación colonial temprana: análisis de cuatro documentos históricos de los siglos XVI y XVII

Roberto G. Ramos Castillo
Investigador de la Revista Cultural Todo Lampa.

Resumen

El presente estudio analiza cuatro documentos coloniales tempranos que contienen referencias directas al pueblo de Lampa entre 1543 y 1654. A partir de fuentes como las Ordenanzas de Tambos de Cristóbal Vaca de Castro, la relación de Marcos Otazo recogida por Pedro de Cieza de León, la Visita General del virrey Francisco de Toledo y documentación administrativa del siglo XVII, se examina la presencia de Lampa en la documentación colonial temprana. El análisis permite identificar evidencias sobre la existencia del pueblo desde mediados del siglo XVI, así como aspectos relacionados con su organización religiosa, social, económica y política. El trabajo contribuye al conocimiento de la historia colonial de Lampa y resalta el valor de las fuentes documentales para la reconstrucción histórica del altiplano puneño.

Abstract

This study analyzes four early colonial documents containing direct references to the town of Lampa between 1543 and 1654. Based on sources such as Cristóbal Vaca de Castro’s Ordinances of Tambos, the account of Marcos Otazo recorded by Pedro de Cieza de León, the General Visitation of Viceroy Francisco de Toledo, and seventeenth-century administrative records, the article examines the presence of Lampa in early colonial documentation. The analysis identifies evidence of the town’s existence since the mid-sixteenth century, as well as aspects related to its religious, social, economic, and political organization. The study contributes to the understanding of Lampa’s colonial history and highlights the value of documentary sources for reconstructing the history of the Puno highlands.

Palabras clave

Lampa; Lampaz; periodo colonial; Collao; Francisco de Toledo; Marcos Otazo; historia regional; fuentes documentales; encomiendas; altiplano puneño.

Keywords

Lampa; Lampaz; colonial period; Collao; Francisco de Toledo; Marcos Otazo; regional history; documentary sources; encomiendas; Puno highlands.

Figura 1. Santiago Apóstol evangelizando. Pintura mural de gran formato perteneciente a la escuela cusqueña, atribuida a Francisco Isidoro Moncada (mediados del siglo XVIII). Se encuentra al inicio de la nave central de la Iglesia Santiago Apóstol de Lampa. Fotografía: Ewa Kuviak.

INTRODUCCION

No cabe duda que el asentamiento humano del pueblo de Lampa es muy antiguo, su historia está confirmada por evidencias de carácter arqueológico, lo que nos lleva a concluir que la entidad Qolla /Qulla/ estableció ocupación sobre el pueblo actual, lo confirman diversas materialidades líticas, cerámicos, cimentaciones y tumbas tipo cista y cerámica llana y el denominado negro sobre rojo. Los inkas también y contundente establecieron ocupación humana sobre el pueblo actual, la impronta de aquella sociedad igualmente está representada en fragmentos de cerámica, piedras de construcción aisladas de innegable factura inka y también enterramientos asociados a tupus y otros restos arqueológicos asociados.[1]

La palabra Lampa para referirse a un sitio habitado o como construcción social del territorio, está y debe estar nombrado en varios documentos escritos desde la llegada de los españoles. En esta oportunidad, nombraremos solamente algunos de ellos, se supone que deben existir en archivos y bibliotecas del Perú y del extranjero, tanto públicas como privadas varios de ellos.  Abordamos ahora cuatro documentos oficiales y tempranos coloniales, en los cuales se menciona el vocablo y /o topónimo de Lampa para referirse a un lugar, asentamiento, o pueblo, que estaba ocupado por sus respectivos habitantes son los siguientes:

El primero y más antiguo corresponde al registro y administración del gobernador Cristóbal Vaca de Castro. En sus Ordenanzas de tambos fechada el 31 de mayo de 1543 es decir, cronológicamente inmediatos o posteriores   a once años de la conquista española de noviembre de 1532. En el mencionado documento se referirá a Lampa como un tambo o lugar de paso, descanso, pernocte y renovación de alimentos, agua, animales, etc. Una suerte de posada.  En las Ordenanzas de tambos se puede leer:

…porque en tiempo de invierno el camino de Hurcosuyo desde el pueblo de Ayaviri hay muchas alnegas, esteros o brazo de ríos y en el dicho tiempo es trabajoso de caminar por allí, en tal caso doy licencia para que se pueda caminar y camine desde el dicho pueblo de Ayaviri a Quipa y de Quipa a Lampa, y de Lampa a Tocona y de Tocona a Hatun Collao y del pueblo de Puno que es en el dicho Camino Real. (Vaca de Castro, 2018 [1543]: 57)

El segundo documento escrito y probablemente el más importante, que señala al pueblo contemporáneo de Lampa como un verdadero asentamiento «urbano» con marca española, es el que proporciona el cura Marcos Otazo al cronista Pedro de Cieza de León. El texto fechado en mayo de 1547 en el que se describe un ritual agrario de huella prehispánica, al iniciar literalmente dice: «Marcos Otazo, clérigo, vecino de Valladolid, estando en el pueblo de Lampaz doctrinado los indios a nuestra santa fe cristiana, año de 1547, en el mes de mayo»(Cieza, 2005 [1553]:300) .El texto en mención es mucho mayor y pertenecen a la Crónica del Perú y al capítulo CXVII denominado : «En que se declaran algunas cosas que en esta historia se han tratado cerca de los indios, y de lo que acaeció a un clérigo con uno de ellos en un pueblo de este reino».

Contextualizando el escrito, la intención de Cieza es narrar un pasaje sobre los procesos de conversión de los indios al cristianismo, como casos extraordinarios y signados por el poder sacralizado y/o teofanías sucedidas en los Andes. El cronista al contacto con el clérigo Marcos Otazo y mensurar la información que le proporciona, le solicita en el pueblo de Azángaro que sea el propio Otazo quien escriba aquel pasaje que había vivido en el año de 1547 en el pueblo de Lampaz. Varios estudios posteriores han recuperado este pasaje, no precisamente por la conversión o el pueblo donde sucedió el evento, sino por la rica información que proporciona el texto de un ritual agrario acaecido en un día de luna llena del mes de mayo del año de 1547, asociado a la cosecha de la papa y probablemente también vinculado a la etno astronomía, los ciclos lunares y la aparición de la constelación de pléyades en el firmamento. La precisión y descripción de los detalles del despliegue ritual ha merecido rigurosos análisis como el de Therese Bouyuse (1987) en el que, con toda razón considera al rito de los más sobresalientes.

En esta ocasión la orientación del análisis del texto tiene otra vocación. La idea central es proponer la existencia del pueblo de Lampaz ya para el año 1547 o quizá antes, es decir evocado 15 años después de la conquista del Perú.

El texto es concluyente, se puede decodificar lo siguiente:  existe un pueblo llamado Lampaz y en este reside un religioso español que cumple el rol de evangelización cristiana católica, llamado Marcos Otazo y es natural de Valladolid. El mismo Otazo recuerda:

 …estando en el pueblo de Lampaz doctrinando los indios a nuestra santa fe cristiana, año de 1547, en el mes de mayo, siendo la luna llena, vinieron a mi todos los caciques y principales a me rogar muy ahincadamente les diese licencia para que hiciesen lo que ellos en aquel tiempo acostumbraban hacer…y luego fueron en la plaza. (Cieza, 2005: 301)

Figura 2. Portada de la casona colonial de la familia Macedo Pastor, actualmente de propiedad de la familia Paye. Fotografìa del autor.

Líneas más abajo, el clérigo vuelve a escribir: «Y en este instante salió un principal que había pocos días que se había vuelto cristiano… se fue al pie de una cruz alta que estaba en medio de la plaza». Hasta aquí hay que recalar en dos términos: Plaza y Cruz. Quiere decir que, en el tempranísimo poblado de Lampa español, había una plaza (dos veces es nombrada) y al medio de ella una cruz. Desentrañando el texto, el cura Otazo repite cuatro veces la palabra iglesia, para referirse al monumento arquitectónico religioso inhiesto en un lugar de la plaza, por supuesto aquella primordial «iglesia» o templo levantado casi a mediados del siglo XVI, debió ser otra construcción distinta del voluminoso templo actual (probablemente una austera iglesia de estructura de barro y cobertizo de paja) Y, finalmente recuperamos los siguientes textos

…un jueves de la Cena vino a mí un muchacho mío que en la iglesia dormía, muy espantado, rogando me levantase y fuese a bautizar a un cacique que en la iglesia estaba hincado de rodillas delante de las imágenes, muy temeroso y espantado… (Cieza, 2005: 301)

Entonces podemos inferir.

El templo y/o iglesia o el edificio que se levantó con ese fin, poseía varias imágenes y también contaba con una cruz. El cacique convertido, era asiduo de la iglesia y de una cruz, de modo que Otazo también escribió:

…predicando a los indios lo que les convenia para su salvación, amonestándoles se apartasen de sus pecados y vicios; lo cual hacia con gran hervor, como aquel que estaba alumbrado por el Espíritu Santo, y a la continua estaba en la iglesia o junto a una cruz. (Cieza, 2005: 302)

Finalmente, Otazo, en su pequeño e invaluable redacción evoca dos veces la palabra misa dirigida a los cristianos o tal vez «convertidos», es decir, la practica central del culto dentro del templo debió contener un considerable espacio para acoger cierta colectividad de personas o feligreses en su interior.

El tercer documento es del año de 1573 y corresponde a la «Tasa de la visita general de Francisco de Toledo» de ella extraemos los siguientes textos:

El repartimiento de Lampa tiene dos parcialidades la una que llaman Hanansaya tiene en segunda vida Rodrigo Esquibel por sucesión de Rodrigo Desquibel su padre ya difunto a quien lo encomendó el conde Nieva y emisarios que vinieron a este reino/ [F119c] y sobre ellos ha traído y trae pleito con los gentiles hombres lanzas y arcabuceros, la otra parcialidad que llaman Hurinsaya la tiene en encomienda por dos vidas Gaspar Xara por título del licenciado Pedro de la Gasca está en primera vida (Cook,1975: 97)

En el gobierno del virrey Francisco de Toledo se levantó una lista de encomenderos deudores, por abusos contra sus indios, para efectos de dichas visitas Toledo nombro a Alonso de Santoyo y Juan Martínez de Rengifo: En la memoria presentada del 6 de marzo de 1577, el procurador general de los naturales nombrado por Toledo Alonso de Luzio, registro 112 condenas, entre estos aparece el encomendero de «Collasuyo y Lampa» Rodrigo de Esquivel con una deuda de 16,200 pesos corrientes y plata ensayada y con dos juicios abiertos y demandados por sus «indios» encomendados. (Glave, 2009: 318, 319, 320)

Según, Nicanor Domínguez (2017,106) Gaspar Jara era natural de Badajoz (Extremadura), encomendero de Nicasio y Lampa en el Collao (cuyos descendientes usaron el apellido Jara de la Cerda y 1744 adquirieron el título de Marqueses de Casa Jara). Obviamente se refiere al primer Jara encomendero fundacional.

Líneas más abajo, la visita refiriéndose a los caciques dice: «CACIQUES. -Ítem se sacan 100 pesos de la tasa del dicho don Rodrigo de Esquibel y cincuenta de la de Gaspar de Xara para los caciques de este repartimiento, (150 ps)» (Cook,1975: 97)

La visita general del virrey Toledo y su aparato administrativo, claro que tiene vocación de exacción de toda clase de bienes sobre los habitantes de Lampa de aquel entonces. Pero, no deja de ser interesante resaltar las características de la población tributaria: Sumando la demografía del repartimiento de Lampa para el año de 1573, es decir cuarenta años después de la conquista era de 3382 habitantes, clasificados de la siguiente manera:

1)Tributarios de la parcialidad de Hanansaya: 659 estos a su vez están divididos en las siguientes categorías: Hatunlunas: 428 y Uros :231 / Viejos: 75 /Muchachos de 17 años abajo: 618 /Mujeres de todas las edades y estados 1401. Constituyendo solamente esta parcialidad 2753 personas.

 2)Indios tributarios de la parcialidad de Hurinsaya: 125, nuevamente estos están divididos así: Hatunlunas: 102 y Uros 23. / Viejos: 19 / Muchachos de 17 años abajo: 165 / Mujeres de todas las edades y estados: 320. Constituyendo la parcialidad de Hurinsaya 629 personas.

En términos de aparato gubernamental, los 3382 pobladores rurales de Lampa tienen, según la visita ocho caciques, distribuidos de la siguiente manera: cuatro caciques para los hatunlunas y dos caciques para los Uros de hanansaya. Finalmente, para Hurinsaya solamente dos caciques para los 102 tributarios aymaras (hatunlunas) los 23 Uros no tienen cacique.

Figura 3. Ayarachi de Kilisani. Expresión cultural ancestral de la provincia de Lampa, asociada a tradiciones preservadas por las comunidades indígenas del territorio que integraron las parcialidades de Hanansaya y Hurinsaya durante la época colonial. Fotografía del autor.

La estructura socio política nos permite arribar a lo siguiente: Existe una fuerte diferencia demográfica, de organización y por la tanto de tributación entre los Hanansaya y los Hurinsaya, la diferencia es prácticamente de uno a cinco. De otro lado, la visita estratifica a la población en términos generales por edad y sexo, pero, llama la atención la división social, económica y política entre Hatunlunas y Uros. Es más, los hatunlunas son también llamados aymaras o aymaraes es sinónimo de hatunlunas. Los Uros es otro segmento. Esta adscripción de hatunlunas y uros habría que preguntarse, vendría desde tiempos prehispánicos o es el resultado del proceso de las reducciones impuestas por el virrey Toledo y su renovadora mirada del ordenamiento del espacio norte del altiplano puneño. Realmente, todo indica que el proceso de aglutinar pueblos y trasladar poblaciones fue forzada en la imposición de las reducciones. La visita señala textualmente que para seleccionar a los caciques «…se sacaron dos caciques de los indios tributarios aymaras…» (Cook,1975: 96-97). La mayoría de autores son claros en señalar que la clasificación Hatunlunas o aymaras frente a los uros es un distintivo económico y de medida en los tributos.

La visita nos permite recoger, información de otros distritos actuales de la provincia de Lampa. Al actual distrito de Cabanilla se le denomina «Cauanilla y Oliberes» este repartimiento suma en total 2983 personas. Un dato curioso es que en este repartimiento parece que se incluye el actual distrito de Ocuviri, porque en la relación de tributarios dice. «533 atunlunas y oxiviris y 141 uros». Se repite los grupos étnicos de atunlunas y uros, pero como vemos aparecen los oxiviris, que probablemente hacen referencia a los pobladores del actual Ocuviri o tal vez es un reducido agregado étnico. El repartimiento de Nicasio (actual distrito del mismo nombre) está conformado por 1251 personas, pero nuevamente hay un dato curioso, de los indios tributarios ahora son más los Uros conformado por 156 y los Atunlunas: 123. Finalmente, el repartimiento de Pucará, el documento textualmente lo nombra: «Pucara y Quipa» suma una población de 1289 personas, con los siguientes indios tributarios: hatunlunas 224 y 22 uros. Los datos son fehacientes existe una división social y aparentemente étnica en el contexto de los repartimientos citados: existen hatunlunas de un lado y los uros de otro, a qué obedece esta diferenciación o segmentación. El ejercicio del poder político y de la autoridad trata de clasificar a los habitantes por especialización, jerarquía, control y en este caso parece por grado de tributación y riqueza. Sumando la demografía de los cuatro repartimientos arroja 8905 habitantes. Una visión hacia el pasado, el territorio de la actual provincia de Lampa, para el periodo de la visita de Toledo en 1573, debió tener aproximadamente entre 17000 a 20000 habitantes.

El levantamiento de información de la visita toledana a Lampa es rico en detalles solamente resaltaré algunos puntos, por ejemplo, qué productos o servicios   configuraban la tasa de impuestos. Primero la diferencia de aportes entre Hanansaya (el barrio de arriba) respecto al Hurinsaya (barrio de abajo) es elocuente: Refiriéndose a los Hanansaya dice la visita «SUMA.-Y toda la tasa que pagan los dichos aymaraes y uros del dicho don Rodrigo Desquibel monta 2904 pesos 3 tomines ensayados con las dichas especies reducidas a dinero. SALE CADA INDIO AYMARA A 5 PESOS Y MEDIO Y LOS UROS A 2 PESOS Y MEDIO (2904 ps)». Mientras la«SUMA –de los UrisanyaSuma toda la tasa que pagan los dichos indios hatunlunas y uros de la encomienda del dicho Gaspar Xara 605 pesos de plata ensayada y marcada con las especies (Todos 605 ps) SALE CADA INDIO AYMARA A 7 PESOS Y MEDIO Y LOS UROS A 2 PESOS Y MEDIO».

La implementación del sistema monetario español en la serranía de Lampa y sus alrededores, ahora, se expresa en plata ensayada y tomines. Y claro la contribución impuesta de Hanansaya prácticamente sextuplica el aporte de los Hurinsaya. De igual modo un indio aymara de Hanansaya vale en términos monetarios el doble que un indio Uro. Paradójicamente en Hurinsaya un indio aymara vales tres veces respecto a un indio uro; el primero 7 pesos y medio y el segundo 2 pesos y medio. Al margen de la plata ensayada y marcada y tomines, los indios lampeños de ambas parcialidades se les imponía una tasa que debía pagarse en los siguientes productos: Parcialidad Hanansaya:   Ropa 92 piezas de hombre y mujer. Ganado de la tierra 100 cabezas. Hechuras de ropa de abasca de la lana que el encomendador les daba 104 piezas.

Parcialidad de Hurinsaya: Ropa 20 piezas de abasca. Carneros 28 de la tierra. Hechuras 20 piezas que el encomendero les obliga hacer.  Los egresos que también deberían pagar los indios lampeños en la visita se denomina: «Costas de las dichas tasas»a) Para la doctrina entiéndase sacerdote y otros que van a repartir la doctrina a las minas: 680 pesos de plata ensayada: 571 pesos y 5 tomines de don Rodrigo Desquibel (Hanansaya) y 108 pesos y tres tomines de Gaspar Xara (Hurinsaya). b) JUSTICIAS 506 pesos para salarios de justicias y defensores de indios, cubiertos de la siguiente manera: Rodrigo Desquibel (Hanansaya) 422 pesos y Gaspar Xara 84 pesos (Hurinsaya) c) CACIQUES. – en total a los ocho caciques se les paga 150 pesos, distribuidos así: 100 pesos, aportaba Rodrigo Desquibel (Hanansyaya) y 50 pesos aportaba, Gaspar Xara (Hurinsaya). Se infiere que cada cacique ganaba un promedio de 18.5 pesos, aunque seguramente el cacique de mayor estatus y que debió ser hanansaya cobraría mucho más. Otro rasgo de la visita en el caso lampeño es que por cada 100 habitantes existía un cacique. Finalmente, los otros repartimientos en la visita repiten del mismo modo la forma de tributos, exacciones y gastos, sin embargo, Cauanillla y Oliberes, tributan además en pescado, pues el documento consiga 19 ARROBAS 15 LIBRAS DE PESCADO, podría ser realmente que Oliberes haga referencia a Ocuviri, concordando que, en este distrito de la zona alta, cuenta con la laguna de Chullpia, la que debió ofrecer ayer como hoy recursos ictiológicos (pescado).

El cuarto documento contiene dos fechas importantes. La primera es de 1616, y la segunda de 1654.  En las fojas correspondientes al año de 1616 se escribió visiblemente el nombre del pueblo de Lampa, asociado a uno de los santos preferidos por los españoles: Santiago. (Santiago el mayor. Uno de los apóstoles de Jesús)

(Auto). – En el pueblo de Santiago de Lampa provincia y corregimiento de este nombre en 27 días del mes de octubre de 1616  años; Don Mateo de Suero y Gonzales, juez nombrado para la visita de tierras de esta provincia, la de Azángaro y Paucarcolla, por el señor licenciado Don Juan Bravo de Rivero del Consejo de su Majestad y su Oidor alcalde de corte de su Real Audiencia de los Charcas y juez privativo de la referida visita venta y composición de tierras de su distrito, por el Rey Nuestro Señor (que Dios guarde) y especial comisión que le tiene subdelegado el señor licenciado Don Luis francisco Ramírez de Arellano del Real y Supremo Consejo de Indias y Junta de Guerra. (archivo personal)

El segundo extracto contenido en el mismo expediente y fechado en 1654 dice:

…traslado de los títulos de Guatauma a los casiques de Lampa.- y visita por el dicho visitador juntamente con los títulos de la estancia Guatauma …y de esta petición se dé traslado a los casiques e hilacatas del pueblo de Lampa del aillo de Lampalancas…presentados a Don Diego Arapa casiqui principal y gobernador del pueblo de Santiago de Lampa del aillo de Lampalancas, y don Pedro Pariapasa su segunda persona y Don Cristóbal Taha principal por sí y en nombre y vos de los demás casiquis indios. ( archivo personal)

Figura 4. Vista interior de la Iglesia Santiago Apóstol de Lampa. Púlpito tallado de estilo barroco mestizo. Fotografía tomada hacia 1940. Fuente: Archivo particular.

Una revisión en detalle, nos permite identificar lo siguiente: en 1654 el pueblo de Lampa, estaba poblado desde más de un siglo atrás; pero también el ayllu de Lampalancas y el cacique estaba representado por la persona de Don Diego Arapa, cuya estatus y jerarquía no solamente lo vincula con el ayllu de Lampalancas, sino también como cacique principal y gobernador del pueblo de Santiago de Lampa. Surgen las siguientes preguntas ¿Dónde se ubicaba exactamente el ayllu de Lampalancas? ¿Se denominaba ayllu de Lampalancas a la población rural del pueblo de Lampa? ¿Don Diego Arapa era principal y gobernador de los indios del pueblo de Santiago Lampa? Podemos inferir lo siguiente 1) Lampalancas era el ayllu principal del pueblo o del corregimiento de Santiago de  Lampa  2) En la estructura de las autoridades del ayllu de Lampalancas, se mantenía un esquema dual, Don Diego Arapa era el cacique principal y Don Pedro Pariapasa  era su segunda persona 3) La categoría hilacatas de procedencia aymara hacía referencia a otra autoridad de menor jerarquía 4) No solamente existían estos caciques principales sino eran más 5) El cacique principal y gobernador Don Diego Arapa, representaba al sector de los «indios». En conclusión, es muy probable que el nombre de Lampa, proviene de algún modo asociado al ayllu de Lampalancas y al sitio arqueológico de Lamparaquen. De otro lado los inkas al instaurar el nuevo reordenamiento del territorio en esta parte del altiplano, trasladan la población del pukara de Lamparaquen al actual emplazamiento de Lampa, por tanto, los hombres provenientes del antiguo pukara se les denomina en forma plural u otro giro lingüístico como pertenecientes al ayllu de Lampalancas. Lo cierto, el pueblo actual de Lampa está amarrado ineludiblemente a él ayllu de Lampalancas y al sitio de Lamparaquen, debió existir entre ellos vínculos étnicos, territorial y de parentesco.

[1] Para mayor información del periodo prehispánico de la provincia de Lampa revisar el libro: Arqueología del altiplano puneño. Secuencias cronológicas y sistemas políticos. Registro provincia de Lampa de Roberto Ramos Castillo (2023).

Fuentes primarias.

Archivo particular

Referencias.

Bouysse-Casagne, Thérese (1987) La identidad aymara. Aproximación histórica (Siglo XV, siglo XVI). La Paz: HISBOL-Instituto Francés de Estudios Andinos.

Cieza de León, Pedro. (2005 [1553]) Crónica del Perú. Primera parte. Lima: Academia de Historia del Perú. Pontificia Universidad Católica del Perú.

Cook, David. (1975 [1573]) Tasa de la visita general de Francisco de Toledo. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Domínguez Faura, Nicanor. (2017) Aproximaciones a la historia de Puno y del Altiplano.  Dirección desconcentrada de Cultura de Puno: Industria Gráfica Altiplano.

Glave, Luis Miguel (2009) Propiedad de la tierra, agricultura y comercio, 1570-1700: El gran despojo. Pp.313-442. En Tomo II. Economía del periodo colonial. Lima:  Banco Central de Reserva. Instituto de Estudios Peruanos.

Ministerio de Cultura. Proyecto Qapaq Ñan. (2018 [1543]) Cristóbal Vaca de Castro.  Ordenanzas de tambos. Lima. Ministerio de Cultura.



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