Paratía (Lampa): punto de partida del poblamiento y cultura del altiplano puneño

Núcleo originario de la ganadería en el altiplano puneño

AUTOR: Pedro Pablo Cornejo Cáceres
Revista TODO LAMPA – Perú

Resumen

El presente estudio examina el posible papel del territorio de Paratía, ubicado en la actual provincia de Lampa (Puno), como uno de los espacios iniciales de ocupación humana en el altiplano puneño. A partir del análisis de evidencias arqueológicas, rutas migratorias prehistóricas y manifestaciones de arte rupestre, se plantea que las primeras hordas humanas que llegaron al altiplano siguieron corredores naturales formados por cuencas hidrográficas y lagunas altoandinas. Estas condiciones habrían favorecido el establecimiento de grupos de cazadores especializados en camélidos sudamericanos y posteriormente el desarrollo de actividades ganaderas y agrícolas. Las evidencias arqueológicas, como las pinturas rupestres de la Cueva del Toro y las estructuras de captura conocidas como tokllas, sugieren que Paratía pudo constituir un núcleo temprano de ocupación humana en la meseta del Collao.

Palabras clave: Paratía, Lampa, altiplano puneño, poblamiento andino, arqueología del Collao.


Abstract

This study examines the possible role of Paratía, located in the current province of Lampa (Puno, Peru), as one of the earliest centers of human occupation in the Andean highlands of southern Peru. Based on archaeological evidence, prehistoric migration routes, and rock art manifestations, it is proposed that early human groups reached the high plateau by following natural corridors formed by river basins and high Andean lagoons. These ecological conditions favored the establishment of hunter groups specialized in South American camelids and later the development of pastoral and agricultural activities. Archaeological evidence, such as the rock paintings of the Cueva del Toro and the hunting structures known as tokllas, suggests that Paratía may have been an early nucleus of human occupation in the Collao plateau.

Keywords: Paratía, Lampa, Andean highlands, early settlement, Collao plateau archaeology.

  1. Teorías sobre el poblamiento y origen
    de la cultura peruana.

Al ocuparnos específicamente del Perú, trataremos de explicar cuándo y cómo se inició este proceso. Datos fehacientes demuestran que los primeros pobladores llegaron a este territorio en el período Pos-glacial, (término del Pleistoceno) momento en que se recogieron los hielos; período en el cual mejoró el clima. ¿Cuál fue la ruta más adecuada y factible que utilizaron las hordas primitivas para llegar al Perú? Se hace necesario previamente explicar el estado socio-geográfico de esa época para determinar el recorrido de las hordas.

Los inmigrantes Paleoamericanos en territorio peruano para satisfacer las necesidades primarias de subsistencia, tuvieron que buscar agua, proceso que también realizaron los animales para saciar la sed. Ambos concurrieron a estos lugares de lo que aprovechó el ser humano para pescar, cazar y recolectar frutos. En estas condiciones favorables, consiguieron alimentos a costa de grandes esfuerzos, se vieron obligados a coger todo aquello que fuera comestible manipulando utensilios de piedra, madera y hueso. Vivieron en bosques, cavernas, cuevas. Fueron asechados de continuo con el peligro de ser exterminados por animales salvajes o morir de hambre.

También es importante explicar de cómo fue el hábitat territorial peruano de esos milenarios tiempos. El Perú, se encuentra ubicado en la parte Centro Occidental de América del Sur; unido en sus costas al Océano Pacífico en toda su extensión, desde Tumbes en el Norte hasta Tacna por el Sur. Por la ubicación en el planeta, le corresponde clima tropical y subtropical. La influencia de las corrientes marinas del Niño y de Humboldt, más la Cordillera de los Andes, ha permitido primordialmente que el territorio tenga climas y regiones variadas; (ecosistemas) desde los más cálidos a templados y fríos. Se encuentran bosques enmarañados, valles, desiertos, mesetas, montañas permanentemente cubiertas de hielo. A consecuencia de los deshielos y lluvias de temporada, los Andes Occidentales permitieron la formación de ríos en la Costa que cruzan transversalmente los desiertos; formando en su trayecto zonas pobladas de variada flora y fauna. En la Sierra valles interandinos, en las partes altas mesetas, nevados. En la selva, la llanura Amazónica cubre el área Este de nuestro territorio a partir de la Cadena Oriental Andina, hasta los límites con los países vecinos de Ecuador, Colombia, Brasil y Bolivia. En este período de 15,000 años las variaciones no han sido tan notorias.

En el período Post Glacial, al término del Pleistoceno, entre los 15 y 10 mil años, se afirma la fauna del paisaje andino con la taruca, vicuña, guanaco, alpaca, llama; animales pequeños: vizcacha, el cuy; feroces como el puma, el zorro. Variedad de aves en los valles, lagunas y bofedales; todos en estado salvaje. En la llanura amazónica infinidad de flora y fauna propia de climas tropicales y subtropicales en las mismas condiciones. En este panorama diverso, el recorrido utilizado por las hordas primitivas para ingresar a territorio peruano, presentan explicaciones disímiles; propuestas por investigadores de prestigio.

El antropólogo alemán Máx Uhle, sostiene: El origen del poblamiento y cultura del Perú se inicia por la Costa y se expande a la Sierra. El sabio peruano Julio C. Tello, sostiene lo contrario; el proceso fue de la Selva a la Sierra y de ésta a la Costa. Planteamientos que muestran: La una, la inmigración vino del Norte por mar o bordeando la Costa Occidental de América del Sur. La otra, las hordas también se presentaron por el Norte bordeando los Andes o la llanura

Figura 1. Posibles rutas tomadas por las Hordas Primitivas para poblar la extensión del territorio peruano.

Amazónica desde Colombia y Ecuador. Por los datos descubiertos, tiene posibilidad la propuesta sustentada por Julio C. Tello. Reafirman esta posición, datos proporcionados por el Método del Carbono 14, aplicado a restos humanos y orgánicos encontrados por investigadores de prestigio.

En la costa:

Frederic Engel: Chilca – Sur de Lima – 5,750 años.
Junnius Bird: Huaca Prieta – 5,000 años.

En la Sierra:

Augusto Cardich: Lauricona – Cerro de Pasco – Huánuco – 9,525 años de Antigüedad.

Existen mucho más investigaciones y datos que corroboran con la última propuesta, solamente falta comprobar: El hombre de Pacaicasa descubierto por Richard Mac Neish en la cueva de Piquimachay en Ayacucho – le atribuye 20,000 años de antigüedad. El hombre de Toquepala en la quebrada de Cimarrones: Tacna, descubierto por Emilio Gonzáles García con 9,500 años. Los recolectores y cazadores en Ichuña – Provincia de Sánchez Cerro – (Moquegua) Pintasayoc, Arcata; (Condesuyos) y Sumbay en el departamento de Arequipa. Paratía, Lenzora y Antalla. (Lampa) Departamento de Puno. Todos ellos entre 9,000 á 7,000 Antes de nuestra Era.

Para determinar el recorrido de las primeras hordas primitivas que llegaron al Collao, partimos sosteniendo que estos pobladores debieron seguir la siguiente ruta posible: Recorrieron la cuenca del río Marañón, Huallaga, Ucayali, Mantaro, Ene, Apurímac, para llegar a territorios actuales de Cerro de Pasco, Huánuco, Huancavelica, Apurímac, Cusco, Arequipa, Puno, Moquegua y Tacna.

La naciente extrema del río Apurímac, tributario del Ucayali-Amazonas; está en el río Monigote-Hornillos, originados en las Lagunas de Vilafro, ubicada al pie del nevado Mismi perteneciente a la Cordillera de Chila, componente de la Cadena Occidental en los inicios de los Andes Centrales: Provincia de Caylloma-Arequipa. De este importante lugar las hordas se bifurcaron a Sumbay-Arequipa; Paratía, Lampa-Puno; Ichuña-Moquegua y Toquepala-Tacna; en cuyos lugares han dejado muestras de posesión.

Figura 2. Libro del profesor Pedro Pablo Cornejo dedicado al legendario Paratía, cuna del poblamiento y cultura del altiplano puneño.

2. Paratia punto de partida del poblamiento
del altiplano puneño.

Al producirse el expansionismo migratorio de las hordas por los Andes, permitió a los grupos de Paleoamericanos Andinos, como hemos afirmado anteriormente, llegar a la laguna de Vilafro. Ciertos grupos se encaminaron hacia el Sur siguiendo el curso de los ríos, lagunas y bofedales. Con este beneficio, llegaron a Sumbay, Arcata en Arequipa. Otros arribaron a los lagos Saracocha, Lagunillas, distrito de Santa Lucia-Lampa. Siguieron el curso de los ríos Cerrillos y Prado efluentes de las lagunas; ascendieron por los ríos Verde, Paratia, Laqueri, Chila y llegaron a Puto Sillani y Coarita sector Norte del Distrito de Paratia. De igual modo, de las lagunas de Santa Lucia, se encaminaron a Ichuña Provincia de Sánchez Cerro-Moquegua; por último, otros grupos alcanzaron Toquepala-Tacna.

El proceso de inmigración se desarrolló en el lapso entre 9,000 y 6,000 años a. de n. e. En algunos casos avanzaron rápidamente y en otros el desplazamiento fue lento de acuerdo a la cantidad de alimentos encontrados en el recorrido. Se ha localizado en estos lugares, restos líticos y arte rupestre muy similares entre ellos que demuestran la contemporaneidad de los grupos inmigrantes.

Como resultado del desplazamiento migratorio primitivo, planteamos la hipótesis para el Altiplano puneño: Los primeros pobladores de Paleoamericanos Andinos llegaron a la Meseta del Collao por la parte Nor-occidental del Departamento de Puno, en lo que actualmente es el territorio de la Provincia de Lampa. Ingresaron por la facilidad que les proporcionó los ríos: Cerrillos, Prado, Verde, Paratia, Laqueri, Chila y llegaron a Puto Sillani y Coarita en donde por la abundancia de camélidos sudamericanos les permitió establecerse en un período muy largo. Razón por las que nos permite sostener: Los primeros pobladores llegaron a la meseta del Collao por el sector de Paratia, constituyéndose en el primer centro de inmigración del paleolítico superior en el Altiplano puneño.

De Paratia se trasladaron a la parte baja traspasando el ramal “Altos de Lampa” componente de la Cadena Occidental de los Andes del Sur y llegaron a Lenzora y Antalla, afirmación comprobada por restos encontrados en estos lugares con puntas de flecha de pizarra, obsidiana y sílex; arte rupestre en la Cueva del Toro Comunidad de Lenzora. Deben de haber más por esta zona. Es factible que arribaron a otros lugares poblados primordialmente por hordas de cazadores. Se establecieron posteriormente a orillas del Lago Titicaca y lugares abrigados de esta parte del Departamento de Puno para iniciar lo que llama Gordon Childe Revolución Neolítica. En el Perú, el “Periodo Formativo” con el descubrimiento de la agricultura en la Costa y ganadería en la Sierra.

Figura 3. Pintura rupestre que representa la ganadería aldeana de Paratía en Puno-Sillani. 3,000 a 1,500 a. de n.e.

3. Revolución neolítica en el viejo mundo

Siguiendo la taxonomía de Gordon Childe para el Viejo Mundo en la Prehistoria, el paso del Paleolítico al Neolítico, es un proceso gradual natural en el lapso de miles de años y generaciones. Al término del Paleolítico, el hombre por el aumento de la población de las hordas, la necesidad exigente de la alimentación, más el afianzamiento del espíritu religioso relacionado con el arte rupestre representado con escenas de caza en el interior de cuevas y cavernas; permitieron según sus creencias que esta actividad fuera fructífera. Todos estos avances encaminaron al ser humano a mejorar la calidad de vida y determinó la aparición del Neolítico. Por estas razones, el Neolítico es la etapa superior del Paleolítico. Es un proceso evolutivo natural que apareció después de un período largo de transición que cambió el modo de vida de los pobladores. ¿En qué consistió este proceso?

Al realizar la caza, recolectar semillas y frutos para la alimentación, la observación y la experiencia incentivó a descubrir cualidades de las semillas depositadas en los basurales. Con la humedad producto de las lluvias, brotaron y surgieron nuevas plantas. Al descubrir el poder de la reproducción de las semillas, lograron obtener los frutos sin tener la necesidad de ir a recolectar a sitios lejanos; en el transcurrir del tiempo, prepararon terrenos y las cultivaron. En sus comienzos en forma incipiente, con esta experiencia, fueron mejorando las técnicas y la productividad.

En el caso de la caza de animales mayores, en ciertas oportunidades al estar con sus crías, estas fueron llevadas a sus recintos. Al ser alimentadas se acostumbraron a vivir con el grupo y poco a poco fueron creciendo y domesticándose. En el correr de los años, se reprodujeron y dieron origen prácticamente a la ganadería. Es el caso de las cabras, ovejas, vacas, caballos; convirtiéndose con el tiempo en el sustento alimenticio y en otros en medio de locomoción.

Tanto la agricultura como la ganadería, surgieron gradualmente a través de cientos de generaciones, promoviendo en el Viejo Mundo, la Revolución Neolítica. El hombre por las facilidades proporcionadas por estas actividades y el surgimiento de otras adicionales, permitió a los grupos dejar de ser nómades y convertirse en sedentarios, vivir de la agricultura, ganadería, en casas y en pequeños poblados.

También dio oportunidad al grupo de superarse en el lapso de espera de la cosecha, reproducción y crecimiento de los animales domesticados. Ocupar el tiempo libre en la pesca, caza y recolección selectiva. Construir viviendas en lugares apropiados, especialmente cerca de las sementeras y fuentes de agua. Superar las creencias religiosas cada vez más enraizadas en sus costumbres y modo de vida; por lo cual, surgieron personajes dedicados a estos cultos; se consolidan los sacerdotes, chamanes y brujos. Aparece simultáneamente la cerámica, el arte del tejido; la población aumenta considerablemente y los primeros poblados urbanos. La Revolución Neolítica cambió el modo de vida de los grupos humanos primitivos. Lograron conseguir mejor calidad de vida, el progreso de los grupos; convirtiéndose en sus inicios en tribus o aldeas posteriormente culturas y civilizaciones con mayor población. Surge el Estado como institución representativa.

4. Período formativo en el altiplano puneño

Refiriéndonos al surgimiento del Neolítico, Periodo Formativo en el Perú, debemos partir de lo siguiente para tener mejor visión del proceso. Si hacemos una comparación entre el desarrollo cultural Euroasiático y Americano, vemos que han sufrido el mismo proceso. El tránsito del Paleolítico al Neolítico tanto en América como en el Viejo Mundo, fueron semejantes en cuanto a evolución. Eso sí, se forjaron independientemente, con la diferencia de tiempo, recursos naturales e influencia del medio ambiente. El hombre primitivo americano, descubrió la agricultura y ganadería tal como en el Viejo Continente.

La formación de las primeras como las altas culturas llegaron al mismo desarrollo con diferentes matices por diversos factores que influenciaron en el desenvolvimiento; sin embargo, el Viejo Mundo llegó a mayor desarrollo. La razón, tuvieron un período prehistórico de casi 100,000 años, mientras que América 45,000 a 50,000. Por esta circunstancia el Neolítico en Europa llegó hasta la formación de Nomos y fratrías; posteriormente Civilizaciones: Egipto, Caldeo-Asirios, fenicios, hebreos, India y China. Mientras que en América en ese tiempo, estaban descubriendo recién la agricultura y ganadería e iniciando el desarrollo de altas culturas.

4.1. Descubrimiento de la Agricultura en el Perú.

Estudios realizados por el arqueólogo alemán Frederic Engel, realizados en la quebrada de Chilca hasta Nasca, ha comprobado que la agricultura apareció en el Perú en la Costa con el cultivo incipiente del pallar y los mates hace 4,000 años a. de n. e.

Posteriormente aparece el cultivo del algodón y subsiguientemente el cultivo del maíz que pegó mejor en las partes templadas andinas, 1,200 a. de n. e.

Los aportes de Frederic Engel, demostraron que la agricultura partió en sus inicios de la Costa a la Sierra. Chavín, como primera Alta Cultura del Perú por los años 1,000 a. de n. e., difundió el cultivo del maíz a lo largo de su expansión pamperuana (3); produciendo una revolución importante en la vida de las surgentes culturas locales.

Estas apreciaciones nos llevan a inducir que la agricultura en el Altiplano Puneño es insertada por grupos del Periodo Formativo en su afán de buscar nuevos ambientes y expansión. Con la experiencia acumulada por los años y los conocimientos de técnicas importadas, podemos afirmar que el cultivo de la papa, olluco y oca, se puso de manifiesto desde sus inicios en esta parte del altiplano, iniciándose en Caluyo. Posteriormente con mejores técnicas, la cultura local Pukara. Años después ingresó con mayor fuerza la dominación Colla en la parte Norte; Lupaca en el Este del Departamento de Puno para llegar a su máxima expresión agrícola en el Imperio del Tawantinsuyo.

4.2. Descubrimiento de la Ganadería en el Altiplano Puneño: Paratía como núcleo originario.

La ganadería, se inicia en el Altiplano Puneño en Paratia. Los cazadores de esta región para realizar esta proeza, han tenido que estar en esta zona, miles de años para con habilidad superar la naturaleza paleolítica e ingresar al neolítico con la Ganadería Aldeana. La larga experiencia y lo apropiado del territorio por la abundante fauna de la región, los condujo a domesticar pacientemente la alpaca y llama. Las evidencias así lo demuestran. Se ha descubierto la existencia de Tokllas (4).

Las Tokllas de Coya, Huaihuillo y Totoka descubiertas por el profesor Jesús Vargas, nos demuestran que los cazadores de Coarita y Paratia, ingresaron a la ganadería aldeana por los años 3,000 a 1,500 a. de n. e. Aprovechando la existencia de las Tokllas, acorralaron las llamas y alpacas, en ese entonces salvajes, cogiéndolas vivas. Se sirvieron de los animales atrapados para la alimentación, los cueros y lana para confeccionar vestidos apropiados para resistir el intenso frío de la zona. Las restantes las cuidaron y con el tiempo lograron domesticarlas, siendo más asequibles las crías.

La evidencia arqueológica y etnográfica permite sostener, con razonable fundamento, que la ganadería andina tuvo uno de sus focos iniciales en el altiplano puneño, particularmente en el territorio de Paratía, donde las condiciones ecológicas y la prolongada ocupación humana generaron un proceso evolutivo singular. En efecto, los grupos de cazadores que habitaron esta región durante milenios desarrollaron un conocimiento profundo del comportamiento de los camélidos sudamericanos —llamas, alpacas, vicuñas y guanacos—, lo que les permitió transitar progresivamente desde prácticas de caza selectiva hacia formas incipientes de control y manejo animal. Este tránsito no fue abrupto, sino el resultado de un proceso acumulativo de experiencia, en el que la observación sistemática del entorno, la repetición de prácticas de captura y la adaptación a las condiciones del medio condujeron a la domesticación progresiva de especies animales, marcando así el paso del Paleolítico al Neolítico andino.

Una de las pruebas más significativas de este proceso la constituyen las denominadas tokllas, estructuras naturales o semiartificiales utilizadas para el acorralamiento de animales. Estas consisten en cercos formados entre accidentes geográficos, reforzados con pircas de piedra y con accesos controlados para impedir la fuga, lo que evidencia no solo una técnica de captura eficiente, sino también una forma incipiente de control territorial y conocimiento del comportamiento animal. En tal sentido, su función no se limitaba a la caza, sino que revela una fase intermedia entre la captura y la domesticación, en la que los animales eran retenidos, seleccionados y eventualmente criados, configurando así un estadio evolutivo hacia la economía pastoril.

A ello se suma la evidencia rupestre, cuya interpretación resulta fundamental para comprender las prácticas económicas de estas sociedades tempranas. La imagen analizada (Figura 3) reviste especial importancia, pues muestra figuras estilizadas de camélidos, posiblemente en contexto de agrupamiento o control humano. Desde una perspectiva arqueológica, este tipo de representaciones permite inferir la existencia de una relación sistemática entre el hombre y el animal, que trasciende la caza ocasional, así como un conocimiento anatómico y conductual de los camélidos y la probable existencia de formas tempranas de manejo colectivo. En consecuencia, dichas representaciones no deben ser entendidas como simples manifestaciones artísticas, sino como registros simbólicos de prácticas económicas vinculadas al proceso de domesticación.

En este contexto, resulta fundamental el aporte del profesor Jesús Vargas, quien, a partir del estudio de las tokllas en regiones como Coarita, Paratía y zonas aledañas, sostiene que las tokllas constituyen evidencias materiales de un estadio avanzado de caza organizada, que preludia la domesticación de camélidos en el altiplano andino. Este planteamiento permite ubicar dichas estructuras no solo como instrumentos de subsistencia, sino como verdaderas tecnologías de transición hacia la economía pastoril, en la que el hombre deja de ser un simple depredador para convertirse en gestor del recurso animal.

Sobre la base de estas evidencias, puede sostenerse con mayor solidez que la ganadería en el altiplano puneño se inicia en Paratía, atendiendo a la concurrencia de factores determinantes como la prolongada ocupación humana del territorio, la abundancia de fauna apta para la domesticación, la existencia de estructuras de control animal como las tokllas y la presencia de evidencia rupestre que refleja una interacción sistemática entre el hombre y los camélidos. En consecuencia, la denominada “ganadería aldeana” no surge como un fenómeno aislado, sino como el resultado de una evolución cultural en la que los grupos humanos perfeccionaron técnicas de captura, desarrollaron control progresivo sobre las especies e iniciaron procesos de reproducción dirigida.

En síntesis, la convergencia de evidencia material —representada por las tokllas—, evidencia simbólica —expresada en el arte rupestre—, condiciones ecológicas favorables y aportes de la investigación regional permite afirmar que Paratía constituye uno de los espacios más antiguos de experimentación ganadera en el sur andino, desempeñando un rol decisivo en la configuración de la economía pastoril que caracterizaría posteriormente a las sociedades del altiplano.

Conclusión:

Llegamos a la conclusión final, los inicios del poblamiento, agricultura y ganadería en el Altiplano Puneño, parten del Norte del departamento; iniciándose el poblamiento a partir del año 8,000 a. de n. e. en Paratia. Ganadería Aldeana – “Periodo Formativo” entre los años 3,000 a 1,500 a. de n. e. en el mismo lugar. La agricultura en Caluyo con el cultivo incipiente de la papa, oca y olluco en proceso de domesticación. Se mejora con la Cultura local Pukara, y se intensifica con mejores técnicas con los Collas – Lupacas; posteriormente Incas.

Estos descubrimientos refuerzan la tesis del Dr. Luis Guillermo Lumbreras del “Complejo Cordillerano” con la difusión del cultivo del maíz como acontecimiento importante del inicio de la Alta Cultura Peruana, complementada por el Altiplano Puneño como centro de la domesticación de la papa, oca, olluco y la quinua en agricultura; y Camélidos Sudamericanos en ganadería.

Notas

1. V. Gordon Childe, Los orígenes de la civilización, 3.ª ed. (México: Fondo de Cultura Económica, 1965).

2. Paul Rivet, Los orígenes del hombre americano, 2.ª ed. (México: Fondo de Cultura Económica, 1960).

3. El término panperuano se emplea para indicar que un fenómeno cultural, social o económico se desarrolló en la totalidad o en una parte significativa del territorio peruano, evidenciando una difusión amplia y no restringida a un ámbito regional específico.

4. Las tokllas son estructuras de captura consistentes en cercos naturales formados entre accidentes geográficos, generalmente acantilados o elevaciones rocosas, con un único acceso. En sus puntos vulnerables, estos espacios eran reforzados mediante pircas de piedra de considerable altura, destinadas a impedir la fuga de los animales acorralados, lo que evidencia un avanzado conocimiento del comportamiento de los camélidos y técnicas de control colectivo.

Bibliografía

Childe, V. Gordon. Los orígenes de la civilización. 3.ª ed. México: Fondo de Cultura Económica, 1965.

Rivet, Paul. Los orígenes del hombre americano. 2.ª ed. México: Fondo de Cultura Económica, 1960.

Augusta, Josef, y Zdeněk Burian. El origen del hombre. Bogotá: Ediciones Sudamericana, 1966.

Mishulin, A. V. Historia de la Antigüedad. Buenos Aires: Editorial Futuro, 1960.

Lumbreras, Luis Guillermo. De los orígenes del Estado en el Perú. Lima: Milla Batres, 1972.

Valcárcel, Luis E. Ruta cultural del Perú. 3.ª ed. Lima: Editorial Universo, 1973.

Engel, Frédéric. Elementos de la prehistoria peruana. Lima: Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 1970.


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