Autor: Roberto G. Ramos Castillo
Categoria: Historia de Lampa. Arqueología y Patrimonio Cultural
Resumen
El sitio arqueológico de Lamparaquen constituye uno de los asentamientos prehispánicos más representativos de la provincia de Lampa y del altiplano puneño. Se trata de un complejo amurallado de carácter defensivo, con áreas de habitación, estructuras ceremoniales, espacios funerarios y terrazas agrícolas, cuya cronología corresponde al período Intermedio Tardío, entre 1100 y 1450 d. C. El presente artículo describe las principales características arquitectónicas y funcionales del sitio, examina su importancia dentro del contexto de los antiguos señoríos aymaras del Collao y recoge diversas interpretaciones sobre el origen del topónimo Lamparaquen y su posible relación con el nombre de Lampa. A partir de fuentes arqueológicas, históricas y lingüísticas, el texto destaca el valor patrimonial de este conjunto monumental como parte fundamental de la memoria histórica y cultural de la provincia.
Palabras clave
Lamparaquen; sitio arqueológico; pukara; Lampa; Collao; arqueología puneña; patrimonio cultural.
Abstract
The archaeological site of Lamparaquen is one of the most representative pre-Hispanic settlements in the province of Lampa and the highlands of Puno. It is a fortified complex with defensive walls, residential areas, ceremonial structures, funerary spaces, and agricultural terraces, dating to the Late Intermediate Period, between AD 1100 and 1450. This article describes the main architectural and functional features of the site, examines its importance within the context of the ancient Aymara lordships of the Collao, and reviews several interpretations regarding the origin of the toponym Lamparaquen and its possible relationship to the name of Lampa. Based on archaeological, historical, and linguistic sources, the text highlights the heritage value of this monumental complex as an essential part of the historical and cultural memory of the province.
Keywords
Lamparaquen; archaeological site; pukara; Lampa; Collao; Puno archaeology; cultural heritage.
El sitio arqueológico de Lamparaquen

Las estructuras que vamos a describir son sitios arqueológicos recurrentes en el paisaje de la provincia de Lampa y, seguramente, en el ámbito departamental. Se trata de un conjunto de evidencias materiales que ocupan entre 1 y 50 hectáreas. Sobresalen muros de carácter defensivo, además de áreas de habitación, depósitos, cementerios —en algunos casos— y espacios públicos, ceremoniales y agrícolas vinculados al pastoreo. Las poblaciones quechuas y aymaras de la zona rural asignan el nombre de pukara, pucarani, pucarini o pucarilla a este tipo de sitios, fácilmente reconocibles en la topografía puneña.
Ludovico Bertonio, en su Vocabulario de la lengua aymara, traduce la palabra pucara como “castillo” o “fortaleza”[1]. Asimismo, incluye diversas voces que sugieren la función defensiva y las acciones asociadas a estas construcciones: pucara pircatha (“hacer castillo”), pucararo phatticatatha maricatatha (“acogerse huyendo a la fortaleza”), pucara maquipatha (“rendirla o entrarla”) y pucara tikhratha, chhichhitha, ccoccotha (“desbaratarla”). Por su parte, Diego González Holguín traduce el término pucara como “fortaleza o castillo”[2]. Estudios arqueológicos sistemáticos realizados por Arkush (2001, 2012), De la Vega (1989) y Hyslop (1976) denominan a estos sitios poblados amurallados de cumbre o asentamientos fortificados de altura.
El pukara de Lamparaquen se ubica cronológicamente entre 1100 y 1450 d.C. Este periodo es denominado por la arqueología nacional Intermedio Tardío, mientras que la arqueología regional lo identifica como el periodo de los Reinos o Señoríos Aymaras. En este trabajo proponemos denominarlo Confederaciones del Collao, con el propósito de enfatizar la organización política regional de estas sociedades.

Tradición oral y estudios sobre Lamparaquen
El sitio arqueológico de Lamparaquen /Lamparaqin/ ha sido constantemente mencionado por la tradición oral desde tiempos remotos. Tanto la población campesina circundante como los habitantes de la ciudad de Lampa reconocen al pukara de Lamparaquen como el centro arqueológico más representativo de la zona. El sitio tampoco ha escapado al registro académico en forma de descripciones, tesis, recuentos históricos, prospecciones y excavaciones restringidas realizadas por Arkush (2012), Cornejo (1989) y Ramos (1968).
En la Monografía de Lampa de Roberto Ramons Nuñez, se plantea que el nombre del pueblo de Lampa proviene del término Lampaya, palabra aymara que designa al árbol de la queñua (Polylepis), especie que antiguamente habría sido abundante en la provincia. En el apartado titulado Monumentos históricos y pueblos desaparecidos, el autor señala:
“Conceptuamos que también son monumentos históricos las fortalezas de Lamparaquen en el cercado de Lampa… el Inca Yupanqui empujó a los aimaras y estos se fortificaron en Lamparaquen” (Ramos 1968:31).
Cornejo, retomando la propuesta de Ramos, sostiene que el nombre de Lampa deriva del sitio arqueológico de Lamparaquen. Según este autor, el historiador Roberto Ramos Núñez afirmaba que el nombre Lampa proviene del término lampaya, nombre aymara del árbol de la queñua, abundante en la zona. Actualmente aún se observan terrenos ondulados y contrafuertes en los sectores norte, noroeste, oeste y suroeste del distrito de Lampa, que se extienden desde Lamparaquen hacia el oeste hasta las inmediaciones de Palca.
Lampa constituye uno de los pocos sectores del altiplano donde todavía se conserva la queñua en cantidades significativas. En este contexto, Lamparaquen sería un término de origen preincaico cuya ubicación geográfica justificaría su toponimia.
El estudioso lampeño José Víctor Belón sostiene que el nombre Lamparaquen estaría compuesto por dos raíces: Lampaya, nombre aymara de la queñua, y raquin, palabra quechua que significa “partir”, “dividir” o “separar”. En consecuencia, Lamparaquen significaría “lugar donde se separa la queñua”.
El profesor Arturo Vizcarra Zea propone otra interpretación: el nombre correcto no sería Lamparquen, sino Lamparáquen, término quechua que significaría “al otro lado”.
Lamparaquen y la organización colonial
Debido a la importancia del sitio y de los territorios circundantes, entre 1578 y 1583 se creó el Repartimiento de Lampa, encomendado a Gaspar Xara. Esto permite inferir que el nombre Lampa fue una simplificación adoptada por los primeros pobladores y evangelizadores a partir del topónimo Lamparaquen[3]. Un documento colonial del año 1616 menciona a las autoridades indígenas del lugar:
“…traslado de los títulos de Guatauma a los casiques de Lampa… y visita por el dicho visitador juntamente con los títulos de la estancia Guatauma… y de esta petición se dé traslado a los casiques[4] e hilacatas[5] del pueblo de Lampa del ayllo de Lampalancas… presentados a Don Diego Arapa, casique principal y gobernador del pueblo de Santiago de Lampa…” (archivo personal).
Ubicación del sitio arqueológico
El sitio se ubica en la comunidad campesina de Marno, distrito de Lampa, entre 4200 y 4437 metros sobre el nivel del mar, en el sector más elevado del cerro. Las estructuras del asentamiento amurallado (Figuras 1 y 2) ocupan más de 80 hectáreas. Existe al inicio un camino de entrada, muros defensivos, terraplenes para viviendas y terrazas de cultivo. Sobre la topografía accidentada del cerro se levantaron parapetos y otras estructuras arquitectónicas que ascienden hasta la cima y continúan hacia el oeste.
La arquitectura defensiva se inicia en los extremos donde terminan los farallones naturales. Desde estos puntos los muros se proyectan en forma ascendente sobre el lomo del cerro en dirección suroeste. En los tramos donde no se construyeron murallas, la defensa se apoya en farallones naturales de aproximadamente 30 m de altura, que bordean los flancos norte, noreste y noroeste.
En las laderas con inclinación cercana a 45° se levantaron dos o tres líneas paralelas de muros defensivos. En conjunto, estas estructuras semirrodean el cerro con más de 700 metros lineales de arquitectura maciza. El punto donde convergen los muros presenta una estructura de aproximadamente 5 m de altura por 2 m de ancho, construida con bloques líticos, algunos de ellos labrados. En la unión de las fortificaciones existe una acumulación de piedras que podría interpretarse de tres maneras:
- restos de una residencia principal
- restos de un torreón de control
- piedras destinadas a proyectiles defensivos.
Desde este punto surgen dos nuevas líneas defensivas de menor envergadura, que se extienden por aproximadamente dos kilómetros hacia el oeste, cerrando el sistema defensivo del cerro. Sumando todas las murallas, el sistema defensivo alcanza aproximadamente 4 km lineales. En algunos sectores aparece doble muro defensivo (Figura 3) con accesos estratégicamente ubicados que permitían cerrar el paso al enemigo entre murallas.

Organización interna del asentamiento
En el interior del pukara existe un área relativamente plana donde se construyó un recinto circular de 12 m de diámetro, elaborado con piedra pircada unida con mortero de barro y paja. La puerta de acceso está orientada al noreste y las paredes alcanzan 1.90 m de altura.
Se propone que este recinto habría funcionado como espacio público o centro ceremonial, donde las autoridades realizaban reuniones y tomaban decisiones. Arkush sugiere que estas plataformas internas funcionaban como banquetas o asientos. A unos 30 metros del recinto circular se encuentran los restos de tres chullpas, en cuyas sepulturas se halló cerámica colla estilo negro sobre rojo.
Las laderas del sitio y de los cerros cercanos están cubiertas por terrazas agrícolas hoy abandonadas. Los fragmentos de cerámica se concentran en áreas de habitación y enterramiento. En cuevas y abrigos rocosos de difícil acceso se han encontrado tumbas con más de un individuo asociadas a cerámica colla. La vajilla corresponde principalmente a platos, jarros, cuencos y ollas decoradas con el clásico motivo negro sobre rojo, con iconografía romboidal, bandas y triángulos.
La pasta cerámica presenta como temperante cuarzos blancos molidos. En síntesis, las formas y diseños repiten el patrón estándar de los pukaras cercanos a la ciudad de Lampa. Junto a los fragmentos cerámicos aparecen cuchillos, raederas y lascas de cuarzo, de colores gris plomizo, blanco cremoso y ocasionalmente ocres.
Conclusiones
El sitio arqueológico de Lamparaquen /Lamparaqin/ constituye uno de los asentamientos fortificados más representativos del paisaje arqueológico de la provincia de Lampa. Sus murallas, terrazas, estructuras habitacionales y funerarias confirman su carácter de pukara o poblado amurallado de cumbre, característico del periodo Intermedio Tardío (1100–1450 d.C.) en el altiplano.
La evidencia histórica y lingüística sugiere que el topónimo Lamparaquen tiene un origen preincaico vinculado al entorno natural y, en particular, a la presencia de la queñua (Polylepis), especie característica de la región. Asimismo, diversos estudios sostienen que el nombre de la ciudad de Lampa podría derivar de este antiguo topónimo.
Finalmente, el sistema defensivo, la organización interna del asentamiento y la cultura material asociada evidencian la complejidad social y política de las poblaciones del Collao preincaico, resaltando la importancia de Lamparaquen como un centro estratégico dentro de las dinámicas territoriales del altiplano puneño.
[1] Ludovico Bertonio, Vocabulario de la lengua aymara ([1612] 2004), 653.
[2] Diego González Holguín, Vocabulario de la lengua general de todo el Perú llamada lengua quichua o del Inca ([1608] 1989), 292.
[3] Pedro Cornejo, El origen del nombre de Lampa (1989), 5, 10, 12 y 19.
[4] La voz cacique fue introducida por los españoles desde el Caribe; véase López de Gómara (1941:44), citado por María Rostworowski, Historia del Tahuantinsuyo (Lima: IEP, 2018), 114.
[5] Hilacata, término aymara que designa a la principal autoridad del ayllu. Véase Bertonio ([1612] 2006:540) y comunicación personal de Guillermo Cutipa.
Referencias
Arkush, Elizabeth. (2012) Los pukaras y el poder: Los collas en la cuenca septentrional del Titicaca. En Arqueología de la l cuenca del Titicaca, Perú. pp.296-319.Editores Luis Flores y Henry Tantalean. Lima IFEA. Con buena letra.
Bertonio, Ludovico. (2006[1612]) Vocabulario de la lengua aymara. Arequipa: El Lector.
Cornejo, Pedro. (1989) Origen del nombre de Lampa. Juliaca: San Marcos.
De la Vega, Edmundo. (1989) Los poblados amurallados de cumbre: el caso Pucarani Juli. (Tesis de bachiller en Arqueología). Universidad Católica Santa María. Arequipa.
González Holguín, Diego. (1989 [1608]) Vocabulario de la lengua general de todo el Perú, llamada lengua Qquichua o del Inca. Lima: UNMSM.
Hyslop, John. (1976) An archaeological investigation 0f the Lupaca kimgdomg and origins, University Microfilms International, Ann Arbor.
Ramos, Roberto. (1968) Monografía de la provincia de Lampa. Puno: Los Andes


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